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TESTAMENTO ESPIRITUAL
Testamento
espiritual de monseñor Mario José Serra
(Fue leído al
finalizar la misa exequial que se realizó en la Catedral Metropolitana el
11 de julio de 2005. Monseñor Serra falleció el 9 de julio)
“Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro”. “Tú me elegiste” y
hoy me llamas a tu Presencia. Ha llegado la hora de la partida para ir al
encuentro del Dios de mi vida y tener la dicha de ‘verlo cara a cara’.
Confío plenamente en tu Misericordia, te entrego todos mis pecados para
que tu Bendita Sangre los vuelva a purificar.
“Recíbeme como al hijo
pródigo, dame el abrazo y el beso de tu perdón generoso; yo también lo doy
de corazón y espero lo mismo de todos. Cada día, Tú lo sabes, he rezado
por los que pude haber ofendido, desorientado, escandalizado. Que esa
oración sea bálsamo en esta mi última hora. He vivido en la fe, en el
misterio, ahora revelado. Hago mías las palabras de San Pedro: ‘Tú lo
sabes todo, sabes que te amo’. Gracias, por lo que gratuitamente me
concediste. ¿Por qué fijaste tu mirada en mí? Gracias, Señor, por tu amor,
no abandones la obra de tus manos.
“Muchas veces me
enseñaron: ‘La muerte es una gran maestra’. Hoy vivo esa experiencia.
“Madre de Misericordia, me refugio en tu corazón para que me muestres a
Jesús ‘fruto bendito de tu vientre’.
“Les ruego que me
recuerden en sus oraciones. Deseo que el Cirio Pascual, signo de mi lema
episcopal ‘Cristo Resucitó’, presida mis exequias. ¡Marana-tha! “Ven,
Señor Jesús”. Cristo es mi Esperanza. “Los bendigo a todos”.
+ Mario J. Serra,
12 de marzo 2001. |