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FIESTA DEL TINKUNACO


Mensaje de Mons. Fabriciano Sigampa, obispo de La Rioja, en el atrio de la catedral al finalizar la procesión, el miércoles 1 de enero de 2003


Queridos hermanos, devotos y promesantes del Niño Dios Alcalde y de San Nicolás.


1. "Que el Señor te bendiga y te proteja" (Núm. 6)

Este anhelo profundo del corazón del devoto y promesante se vio realizado ayer al mediodía con la celebración del Tinkunaco o Encuentro de Dios con nosotros y el Encuentro entre nosotros con El.

Terminamos el año con este gesto ciertamente querido y esperado por todos.

El Tinkunaco en un DON de Dios y es también RESPONSABILIDAD personal y de todo el Pueblo de cristiano.

En esta Plaza del Encuentro Dios nos bendijo y nos asegura su protección. Públicamente lo hemos reconocido como Único Dios y Señor.

Hemos pedido perdón con contrición sincera de todos los pecados que nos han degradado como personas y han hecho mucho daño a nuestros hermanos.

Hemos sentido su bendición y protección de Padre, en la Reconciliación expresada en el abrazo fraterno, en el abrazo de paz y de perdón, en el abrazo cordial que facilitará la convivencia humana y cristiana en la familia, en la provincia, en el País.

Con esta celebración dejamos un año atrás. Queremos empezar un año nuevo, con una FE auténtica, fiel y leal.

Con una ESPERANZA firme, renovada y alegre.

Con una CARIDAD sin limites, motivadora de decisiones libres y abundantes obras buenas.

El Encuentro Personal con el Niño Dios Alcalde –testigo de ello es San Nicolás– ilumine nuestras vidas con una nueva luz, nos conduzca por el buen camino y nos comprometa a ser verdaderos cristianos y ciudadanos en este año 2.003 que hoy iniciarnos.


2. "Que canten de alegría las Naciones porque Dios gobierna a los pueblos con justicia" (Salmo 66)

La justicia consiste, sobre todo, en la protección de los débiles porque El librará al pobre suplicante, al desdichado y al que nadie ampara.

El año 2.003 se abre con algunas perspectivas y también con algunos interrogantes.

Ante este panorama debemos llevar a cabo un serio examen de conciencia sobre las responsabilidades de cada uno como cristiano y en especial, como ciudadano, que nos permita corregir las conductas corruptas, la imprevisión y la mala administración de los bienes de la nación entre algunos males que nos aquejan.

Sólo una nueva propuesta de los Valores Morales Fundamentales, como la honestidad, austeridad, el espíritu de sacrificio y la cultura del trabajo... pueden asegurar un mejor desarrollo integral para todos los miembros de la Comunidad Nacional" (Juan Pablo II - 12/02/02).

Volverá la alegría a la Nación cuando los valores de: Verdad, Justicia, Amor y Libertad estén presentes en la inteligencia y en el corazón de cada cristiano, como lo señalara el Papa Juan XXIII hace cuarenta años.

La Verdad: cuando tomemos conciencia de los deberes propios para con los demás y no tanto de nuestros derechos.

La Justicia: edificará la Provincia y la Nación cuando cada uno respete concretamente los derechos ajenos y nos esforcemos por cumplir plenamente los mismos deberes de los demás.

El Amor: será fermento de paz para la provincia y la Nación cuando todos sintamos las necesidades de los otros como propias y compartamos con ellos lo que poseemos.

La Libertad: alimentará la paz de esta provincia y de este país y la hará fructificar, cuando al elegir los medios nos guiemos por la recta razón y asumamos la responsabilidad de nuestras propias acciones". (Juan Pablo II)


3. "Ustedes son hijos; él infundió en nuestros corazones el Espíritu de su Hijo"

Este Espíritu viene en nuestra ayuda. Lo hemos recibido en el bautismo, en la confirmación, en el Orden Sagrado.

Este Espíritu nos ayudará en el encuentro personal con el Señor.

Ilumina nuestras vidas con una nueva Luz. Nos conduce por el buen camino. Nos compromete a ser sus testigos en el mundo.

Nos hace penetrar más profundamente en el misterio de la fe. Nos ayuda a entender la misión de nuestro Señor Jesucristo: "Yo soy la luz del mundo, el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida" (Juan 8,12).

Así el Señor y su Evangelio serán para nosotros el gran criterio que orienta nuestras decisiones y el rumbo de nuestra vidas.

Un año nuevo se abre a la luz de Cristo. Un año donde nos encontraremos con muchas personas heridas por la vida, excluidas del desarrollo económico, sin un techo digno, sin una familia, sin trabajo, sin esperanza.

Es aquí donde alcanzan toda su fuerza comprometedora las advertencias del Señor: "Ustedes son la luz para el mundo... no se enciende una lámpara para esconderla en un cajón" (Mt. 5,15).

Dios nos llama y nos envía como obreros a su viña. Nos llama y nos envía a trabajar por su reino aquí en nuestra provincia, en nuestra Nación. Hagamos de esta ciudad de todos los Santos de la Nueva Rioja, de esta provincia y de nuestro país un "recinto de verdad y de amor, de libertad, de justicia y de paz, para que todos encontremos motivos para seguir esperando" (Pleg. V.b.)

Este es el gran desafió al iniciar el nuevo año. Queremos ser fieles al designio y voluntad de Dios, nuestro Padre y de responder a las profundas esperanzas de todo argentino.


4. "María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón"

Como Ella queremos conservar y meditar todo esto en nuestro corazón de hijos de Dios y ciudadanos de nuestra Patria.

Aceptemos con docilidad de espíritu la recomendación que nos hizo en las Bodas de Caná.


"Hagan los que El les diga" (Jn. 2)

En este año del Rosario, tendremos ocasión para conservar y meditar en nuestros corazones estos acontecimientos de la vida de Jesús y de la vida nuestra.  En el gozo, en el dolor, en la gloria y sobre todo en los misterios de luz, porque son los misterios que hacen al quehacer diario de nuestra Iglesia y de cada cristiano.

Le pedimos a nuestra Madre, la Madre del Niño Dios y Madre nuestra, le decimos con palabras del Papa: Virgen Santísima, inspira en nosotros fortaleza de ánimo y de confianza en Dios, para que sepamos superar todos los obstáculos que encontremos en el cumplimiento de nuestra misión.

Enséñanos a tratar las realidades del mundo con un vivo sentido de responsabilidad cristiana y en la gozosa esperanza de la venida del Reino de Dios, de los nuevos cielos y de la nueva tierra, como sarmientos de la verdadera vid llamados a dar muchos frutos para la vida del mundo."  Niño Dios Alcalde, bendícenos, Madre Santísima ayúdanos, San Nicolás, confiamos todos estos propósitos, los ponemos en tu corazón de padre y obispo con la certeza de que nos ayudarás a caminar por este año 2003 según la voluntad de Dios y con el compromiso asumido en esta tarde aquí junto a las imágenes benditas.  Que el Señor todopoderoso nos llene de gozo y nos de la valentía de seguir adelante todos juntos de manera que esta plaza del encuentro jamás sea una plaza del desencuentro, que si los hay los tratemos en otro lugar y vengamos aquí, a este lugar santo a decirle a Dios que hemos sido capaces, por el diálogo, de superar toda diferencia y de encontrar las oraciones que hacen al bien de todos los argentino y de todos los riojanos.  Que nuestro Señor nos llene de gozo y nos bendiga profundamente en este año que hoy iniciamos poniendo nuestra confianza en Él. Que así sea.


Mons. Fabriciano Sigampa,
obispo de La Rioja



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