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SAN NICOLÁS

Mensaje de monseñor Fabriciano Sigampa obispo de La Rioja, al finalizar la solemne procesión  (4 de julio de 2004)



Queridos Hermanos Devotos y Promesantes de San Nicolás

San Nicolás, obispo santo y patrono de esta Diócesis, como todos los años ha convocado al pueblo de Dios a esta plaza principal. Nos ha venido preparando con la novena -ocasión propicia- donde ejerce el ministerio de enseñar, santificar y guiar al rebaño a él confiado.

La novena tiene su objetivo propio, esta vez, con él hemos asumido el documento del X° Congreso Eucarístico Nacional “Dénles ustedes de comer”, como contenido necesario para nuestra formación cristiana. Tarea que hemos iniciado el primer día del año con la presencia del Niño Dios Alcalde y luego después de la Pascua con la fiesta de Corpus Christi.

Ha sido como un anticipo aquí en La Rioja de lo que vivirá el pueblo de Dios en Corrientes.

Lo mismo podemos decir de la Asamblea Diocesana realizada en la primera semana de junio con tantas perspectivas como éxito.

La novena en honor de nuestro santo patrono nos ha permitido reflexionar cuatro momentos tan importantes como coherentes para nuestra pastoral diocesana: Reconciliación - Comunión - Solidaridad y Misión.


Reconciliación:
No podemos olvidar -como devotos y promesantes- la ceremonia del Tinkunaco, vivida año tras año en esta misma plaza.

Por el Tinkunaco reconocemos la primacía de Cristo, el Hijo de Dios, la primacía de su Gracia. Así lo expresamos con las tres genuflexiones ante su imagen. El es nuestro Dios y Señor. a El obedecemos.

El nos reconcilia con su Padre y entre nosotros. Así lo manifestamos con el abrazo de paz.

De este modo iniciar un año nuevo con una vida nueva, recreados por el sacramento de la Reconciliación.

Es Jesús quien llama a su mesa a los pecadores, lugar propio de la reconciliación.

Si el pecado es alejamiento y desencuentro, la reconciliación es acercamiento y reencuentro

El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente.

Es el amor del Padre que hace posible la filiación, nos restaura como hermanos, nos convoca a la fiesta y a la alegría.

San Nicolás nos mira y nos descubre distantes unos de otros, encerrados en sí mismos, en constante desencuentro.

El nos invita, con palabras de San Pablo: “Les suplicamos en nombre de Cristo: déjense reconciliar con Dios” (2 Cor 5,20)

San Nicolás, como obispo santo, sabe de la Iglesia, proclama, celebra y practica la reconciliación, como un don del amor misericordioso del Padre, camino ordinario para obtener el perdón y la remisión de los pecados graves cometidos despues del Bautismo.

San Nicolás hoy ruega por La Rioja y los riojanos: “Que sea posible la reconciliación en nuestra sociedad herida por la división y el desencuentro”.

Comunión: en esta fiesta de San Nicolás, Juan Pablo II nos exhorta: “Hacer de la Iglesia la CASA y la ESCUELA de la Comunión. Este es el desafío que tenemos ante nosotros en el milenio que comienza, si queremos ser fieles al designio de Dios y responder a las profundas esperanzas del mundo.

Comunión que significa sentir al hermano en la unidad profunda del cuerpo místico, como alguien que me pertenece:

- para compartir con él sus alegrías y sufrimientos

- para descubrir sus deseos y atender a sus necesidades

- para ofrecerle una verdadera y profunda amistad

Sólo así seré capaz de ver lo que hay de positivo en el otro y valorarlo como regalo de Dios, porque es un don para mí.

Todo esto es posble por la recepción del cuerpo eucarístico de Cristo: al recibirlo hacemos profesión de fe en su presencia real y nos comprometemos a conformar nuestra vida con la del Señor.

Exige una disposición a la conversión de vida, a reformar la mente, a orientar la vida según la voluntad de Dios como fue la vida de nuestro Señor cuyo alimento fue cumplir la voluntad del Padre.


Solidaridad:
hoy San Nicolás nos recuerda y nos invita a vivir como la primera comunidad cristiana: “Todos se reunían asiduamente para escuchar las enseñanzas de los apóstoles y participar de la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones” (He. 2,42)

Aquí encontramos la cuatro características de una auténtica comunidad cristiana:

- escuchar la palabra de Dios

- predicación de los apóstoles

- la oración en común

- COMPARTIR los bienes materiales con aquellos que padecían  necesidades.

La solidaridad es fruto de la comunión. Expresa el amor del cristiano que busca el bien de los otros, especialmente de los más necesitados.

San Nicolás como vivió en su tiempo hoy nos recuerda las palabras del Divino Maestro: “En verdad les digo que cuanto hicieron a uno de estos hermanos míos, más pequeños, conmigo lo hicieron” (Mt. 25)

La comunión con el Señor y con los hermanos, que es fruto de la conversión del corazón, nos lleva a servir al hermano, tanto en sus necesidades materiales como espirituales, pues, queremos que en cada persona resplandezca el rostro del Hijo de Dios.

San Nicolás quiere que sus promesantes y devotos demos la mejor respuesta a la luz del Evangelio: promover la Solidaridad y la Paz para que se haga efectiva la Justicia.

Para ello necesitamos un sincero deseo de conversión que nos lleve a la reconciliación, a la comunión y  sobre todo a la solidaridad.

Así seremos esos hombres y mujeres capaces y honestos que sirven y aman a la Patria.


Misión:
(espíritu misionero)

La tarea fundamental a la que Jesús envía a sus discípulos es el anuncio de la Buena Nueva, la evangelización (Mc.16)

Jesús es la Buena Nueva de la salvación comunicada a los hombres y mujeres de ayer, de hoy y de siempre.

Jesús es el primer y supremo evangelizador.

San Nicolás nuestro patrono, invita su Diócesis, a centrar su atención pastoral y su acción evangelizadora en Jesucristo crucificado y resucitado.

No tenemos otro camino: partir de Cristo y de su Evangelio.

Estamos llamados a la Nueva Evangelización, que es el anuncio claro y preciso de las persona de nuestro Señor Jesucristo, el anuncio de su nombre, de su doctrina, de su vida, de sus promesas y de su Reino que nos ha regalado por su misterio Pascual.

Entonces sí, cada cristiano podrá llevar a cabo efizcamente su misión en la medida que tome como modelo perfecto al Hijo de Dios hecho hombre.

Su estilo de vida y sus opciones son las que orientan la tarea evangelizadora de cada cristiano.

Hoy invito a los queridos fieles laicos a asumir - como ya lo vienen haciendo - la vocación y misión de ser anunciadores del Evangelio.

Están habilitados por el sacramento del bautismo, fortalecidos por la Eucaristía y auxiliados por los dones del Espíritu Santo que recibieron en la Confirmación.

En esta fiesta de San Nicolás el Señor nos dice: “Vayan también ustedes a mi viña” (Mt. 20,4).

San Nicolás, ayúdanos a ser vivo testimonio de amor, de justicia, de solidaridad.

Virgen Santísima ayúdanos a conocer mejor a tu Hijo, para que siguiéndolo encontremos en El su paz y su alegría. Amén.


Mons. Fabriciano Sigampa,
obispo de La Rioja



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