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SAN NICOLÁS DE BARI
Mensaje de monseñor Fabriciano Sigampa, obispo de La Rioja,
para el 1 de enero de 2005, al finalizar las Fiestas de San Nicolás de
Bari
Jornada mundial de la paz
"No
te dejes vencer por el mal, antes bien vence al mal con el bien" (Rom.
12,21).
Queridos hermanos, devotos y promesantes del Niño Dios Alcalde y de
San Nicolás.
Venimos de celebrar la Navidad, el nacimiento de Jesús en quien Dios
se hizo hombre y quiso compartir nuestro destino. Nació de una madre,
la Virgen María. El con su palabra y su ejemplo nos enseñó el
Evangelio del trabajo, de la fraternidad y de la solidaridad. Dio su
vida por todos.
Culminamos el año 2004 con un gesto de reconciliación con Dios y entre
nosotros por medio del Tinkunaco. Iniciamos este nuevo año en paz con
Dios y entre nosotros: sí, de verdad el abrazo que nos dimos fue leal
y sincero.
Testigos son el Niño Jesús Alcalde y San Nicolás.
Con
ellos queremos recorrer el presente año asumiendo algunos compromisos
concretos, siguiendo el lema de Juan Pablo II para la Jornada Mundial
por la Paz: "No te dejes vencer por el mal antes bien, vence al mal
con el bien". (Rom. 12,21).
Año
Eucarístico, Año del Sacerdocio y Año de la Reconciliación
Aceptamos con gozo y gran disponibilidad celebrar el año Eucarístico
de octubre del 2.004 a octubre del 2.005, como lo propone el Santo
Padre, en su Carta Apostólica: ¡Quédate con nosotros, Señor!
Estamos dispuestos a vivir con mayor intensidad y profundidad el
Misterio de la Eucaristía. Si la Eucaristía es centro y cumbre de la
vida de la Iglesia también lo es el ministerio sacerdotal.
La
Eucaristía exige el sacramento del sacerdocio que nace en el momento
mismo de su institución. Eucaristía y Sacerdocio deben estar muy
presentes en la mente y el corazón de cada cristiano.
Si
nos falta la presencia sacerdotal, nos falta la presencia eucarística
del Señor. Resulta muy doloroso para la comunidad la ausencia del
sacerdote. Esto, aquí, en La Rioja lo sabemos por experiencia.
La
Parroquia expresa su identidad fundamentalmente por la celebración del
Sacrificio Eucarístico. Para ello, se requiere la presencia del
Presbítero, el único a quien compete ofrecer la Eucaristía in persona
Christi.
Todo
esto nos lleva a descubrir el puesto central de la pastoral de las
vocaciones a la vida sacerdotal. Debemos intensificar la plegaria por
las vocaciones como nos indica el Señor: "Pidan al Dueño de la vid,
envíe obreros para su viña".
La
Eucaristía y la Reconciliación son dos sacramentos estrechamente
vinculados entre sí. La Eucaristía, sacrificio redentor exige una
continua conversión del corazón. Es muy actual la exhortación de San
Pablo a los cristianos de Corinto: "En nombre de Cristo les
suplicamos: Reconcíliense con Dios" (2Cor. 5,20).
Si
como cristiano examino mi conciencia y descubro en ella pecado grave,
estoy obligado a seguir el camino penitencial, por medio del
sacramento de la reconciliación para acercarme a la participación
plena en el sacrificio eucarístico.
Queridos sacerdotes: con la misma unción que celebramos la Eucaristía
presidamos también el sacramento de la Reconciliación. Pues, que
nuestros fieles nos encuentren siempre disponibles. En el nombre del
Buen Pastor busquemos la oveja perdida. Como el Buen Samaritano
curemos sus heridas. Seamos como el Padre que espera al hijo prodigo y
lo recibe a su vuelta.
Queridos Sacerdotes: somos signos e instrumentos del amor
misericordioso de Dios para con el pecador.
La
Familia en el Plan de Dios
La
Diócesis de La Rioja al iniciar el año 2.005 quiere proponer con
fidelidad la verdad sobre el matrimonio y las familias, santuario de
la vida y esperanza de la sociedad. El Señor Jesús ha confiado a su
Iglesia esta misión evangelizadora, que hoy se nos presenta con
especial urgencia.
Son
muchos los factores que contribuyen y provocan una crisis cada vez más
evidente, hasta poner en tela de juicio la realidad misma de la
familia. Con mucha facilidad se tergiversa el valor de la
indisolubilidad matrimonial.
Se
proponen modelos de familias difíciles de aceptar donde la diferencia
sexual, varón y mujer, no se tienen en cuenta. Estas y otras
situaciones que afectan a la familia nos urgen a presentar la verdad
de esta Institución, como íntima comunión de vida y de amor. Debemos
trabajar para que la familia este siempre abierta a la procreación de
nuevas vidas.
Como
cristianos estamos llamados a proclamar con firmeza y ejemplos
convincentes la verdad y la belleza de la familia fundada en el
matrimonio de un hombre y de una mujer, como unión estable y receptora
del don de la vida.
Hemos de prestar una atención esmerada, solicita y coherente a los
jóvenes y novios, para que reciban no una simple educación sexual sino
una profunda y vigorosa educación para el amor. Pues, el amor es la
fuerza y el hilo conductor de la vida de la familia.
Con
el amor del Padre y la solicitud materna de la Iglesia brindemos
generosa ayuda a quienes se encuentran en situaciones difíciles: tales
como madres y padres solteros, personas separadas, hijos abandonados.
etc. Es tarea de todos iluminar estos dramas con la luz del Evangelio.
Familias Riojanas: ustedes están llamadas a ser testigos vivos y
permanentes del amor de Dios. Están llamadas a custodiar, manifestar y
comunicar este amor eterno de Dios.
La
familia es también el fundamento de la sociedad, pues en ella se vive
el amor y la solidaridad que permite la humanización de las personas.
La convivencia familiar hace posible la convivencia social. Dios
nuestro Padre la considera gozo y esperanza de la Iglesia y del mundo.
El ha constituido a la familia para que sea testimonio creíble de su
amor.
Congreso de laicos 2005
Nos
alegra que el Episcopado Argentino por medio del Departamento de
Laicos (DEPLAI), invite a celebrar el Congreso de laicos en octubre de
este año, en Buenos Aires,
Asumimos con profunda disponibilidad la realización de esta
acontecimiento eclesial y lo queremos preparar con todo esmero y
dedicación.
Además de considerarlo oportuno, será muy beneficioso para nuestra
diócesis.
El
año 1995, con motivo de los 75 años de la aureolización pontificia de
la imagen de San Nicolás he propuesto algunos objetivos y creo que
siguen siendo válidos para esta oportunidad:
Ø un
laicado evangelizado y evangelizador,
Ø un
laicado con una clara conciencia de la tarea misionera que le compete,
Ø un
laicado que actúe en los problemas que presenta la sociedad,
Ø un
laicado que asuma los desafíos que hoy nos propone el documento
“Navega mar adentro”.
Para
ello es preciso formar hombres y mujeres capaces de actuar en la vida
pública, guiados por el Espíritu Santo hacia el bien común. Los
cristianos fieles laicos están llamados a ordenar las realidades
temporales según la voluntad de Dios, es decir, llevar el Evangelio a
las estructuras del mundo. La presencia y misión de la Iglesia en el
mundo se realiza gracias a Ustedes queridos fieles laicos.
Ustedes son miembros de la Iglesia tienen la vocación y la misión de
ser anunciadores del Evangelio, están habilitados y comprometidos en
esta tarea por los sacramentos de la iniciación cristiana y por los
dones del Espíritu Santo.
Tendremos como manual de trabajo la Exhortación del Santo Padre:
Christifideles laici.
Me
comprometo como Pastor y Obispo acompañarlos y ayudarlos en este
propósito que asumimos la iniciar el Año nuevo.
Que
la Virgen Santísima quien celebramos en este día nos acompañe siempre
con su protección de Madre.
Que
San Nicolás, nuestro Santo obispo, nos guíe con mano firme para que
realicemos con provecho este Congreso.
Que
el Niño Jesús Alcalde, nos llene de gracias y bendiciones.
Que
así sea.
Mons. Fabriciano Sigampa, obispo de La Rioja
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