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TRANSFIGURACIÓN DE Jesús
Homilía de monseñor Luis Stöckler, obispo de Quilmes
20 de febrero de 2005
En estos días el
Santo Padre mandó al Episcopado francés una carta en la cual se refiere a
laicidad del Estado, que en Francia en los últimos tiempos ha llevado al
gobierno a prohibir cualquier manifestación pública de las convicciones
religiosas, tanto para los musulmanes como para los cristianos. El Papa
aclara "El principio de laicidad al que vuestro país tiene mucho apego,
correctamente entendido, pertenece también a la Doctrina Social de la
Iglesia". Recuerda la necesidad de una justa separación de Poder en la que
resuena la invitación de Cristo a sus discípulos Dar al César lo que es
del César y a Dios lo que es de Dios-.
La Iglesia no tiene
vocación de Administrar lo temporal, pero al mismo tiempo es necesario que
todos trabajen en pro del interés general y del bien común. El Papa invita
a los fieles franceses a apoyarse en su vida espiritual y eclesial para
conseguir la fuerza de participar en la vida pública e insta a su
colaboración y no al antagonismo o a la separación entre el ámbito
religioso y el civil. En razón de vuestra misión dice a los obispos
franceses- están llamados a intervenir con regularidad en el debate
público sobre los grandes temas de la sociedad.
El Papa termina su
carta con las palabras "Que nadie tenga miedo del testimonio religioso de
las personas y de los grupos sociales si se vive respetando una sana
laicidad. Es fuente de dinamismo y promoción del ser humano". Esta
enseñanza tan sabia puede ayudarnos a comprender el contexto social y
político del evangelista de hoy que nos relata la transfiguración de
Jesús. Las autoridades judías tenían miedo que la predicación del Señor
perturbara el orden establecido y por eso querían hacerlo callar. Los
discípulos se daban cuenta que seguirle se volvía peligroso". Pero Jesús
no cambiaba ni su discurso ni su decisión de ir a Jerusalén, al centro del
poder.
La transfiguración de
Cristo en el monte tenía y tiene la finalidad de animar a sus discípulos y
quitarles el miedo frente a las amenazas que se presentan. Toda la
trayectoria de Jesús a partir del Bautismo señala que -Él entendió su
existencia como una misión pública dirigida al pueblo judío en primer
lugar, pero con alcances para los hombres de todas las naciones-. Por esta
razón la primera lectura del Antiguo Testamento esta tomada del libro del
Génesis donde Dios le hace a Abraham la promesa que de él, hará una gran
nación y que por él, serán bendecidos todos los pueblos de la tierra.
La aparición de Moisés
y Elías junto a Jesús indica que aquella promesa encuentra en Cristo el
cumplimiento. Con la transfiguración, el Señor anticipa a sus discípulos
preferidos la experiencia del resucitado, para que no se escandalizaran
con su muerte violenta que estaba por venir. Hasta la resurrección del
Hijo del Hombre tenían que guardar la misión como un secreto. Después los
ayudaría a tomar fuerzas y seguir ellos con la misión, que debía empezar
por los judíos en Jerusalén y Galilea pero después llegar hasta los
confines de la tierra, por el anuncio público y valiente de Reino de Dios.
La transfiguración
tiene un significado especial para los consagrados en la vida
contemplativa. Y esto nos podría inducir a interpretarla como algo que
este reservado a la vida interior. Es cierto que la transformación
comienza por lo profundo y queda muchas veces oculta a las miradas de los
curiosos. También Jesús vivió durante 30 años escondido en el pueblo de
Nazaret. Pero después convocó al pueblo predicando públicamente Esto insta
que nosotros también debemos dar testimonio y no esconder la luz que hay
en nosotros.
En Octubre se realizará
el primer congreso de laicos, en ocasión del bicentenario de nuestra
nación en el año 2010. El uso correcto de la palabra laico, que en el
Antiguo Testamento era sinónimo de pueblo elegido, nos hace entender que
usar este término en el sentido independiente y apartado de lo religioso
invierte su sentido original por completo. Si los próceres de nuestra
independencia estaban inspirados en los ideales de la revolución francesa
no debemos despreciar los recursos espirituales que están en el corazón de
este pueblo y a los cuales el Papa en su carta apela. Antiguamente se
decía: -Francia la hija preferida de la Iglesia- que ha producido muchos
santos.
Gracias a Dios nuestro
pueblo no perdió la sensibilidad por los valores trascendentales del
Evangelio. Jesucristo y la Virgen están en la conciencia de nuestro país,
pero debemos ser realistas. Nosotros notamos un avasallamiento fuerte
contra esta tradición cristiana y son pocos los comunicadores que la
defienden abiertamente. Los cristianos no debemos caer en la trampa y
fomentar la separación de lo religioso y lo civil. Al contrario los laicos
sobre todo desde una profunda vida espiritual y eclesial deben tomar
fuerza para colaborar en la vida pública.
Yo dije en una
oportunidad -para un profesional tomar esto y ejercer bien su profesión
significa una pérdida económica-. Si es un político honesto no se va a
enriquecer y no va a ganar tanto como ganaría en su profesión. Pero ahí
está justamente el desafío, donde está tu compromiso como laico. Pregunto:
médico católico, abogado católico. ¿Cuál es el sustantivo y cual el
adjetivo? Cuando yo digo abogado católico la mayoría pensaría que el
sustantivo es abogado, y católico el adjetivo.
El que ha entendido lo
que es laico y forma parte del pueblo de Dios, elegido por el Padre debe
poner el sustantivo en católico y abogado es adjetivo.
Es este el desafío mis
hermanos , si de verdad queremos que nuestro país surja de sus raíces.
Esto pasa por el pueblo de Dios, de manera especial por el corazón de los
laicos.
En cada Misa el
Resucitado nos envía para la misión.
Hablemos después de lo
que hemos visto y oído. Que así sea.
Quilmes, 20 de febrero de 2005
Mons. Luis Teodorico Stöckler, obispo de Quilmes
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