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JESÚS CAMINO, VERDAD Y VIDA
Homilía de
monseñor Luis Stöckler, obispo de Quilmes
24 de abril de 2005 - Quinto domingo de Pascua
Juan 14, 1-12
Mis Queridos hermanos y hermanas:
Son momentos fuertes
que estamos viviendo como cristianos en estos días desde que Juan Pablo II
nos dejó, y hoy ha asumido Benedicto XVI la sede de San Pedro. Es difícil
expresar todos los sentimientos que embargan nuestro corazón. Quisiera
leerles el mensaje de los Obispos reunidos durante toda la semana en San
Miguel, y que quiere transmitir lo que sentimos como Cuerpo colegiado de
los Obispos Argentinos en este momento.
A nuestros hermanos en la Fe:
Hemos recibido de Dios
el don de un nuevo Pastor universal en el Papa Benedicto XVI. Él continúa
la misión que Jesucristo confió al apóstol Pedro: "Apacienta mis ovejas",
como respuesta a su profesión de amor: "Señor, tú lo sabes todo; sabes que
te quiero" (Jn 21,16-17).
En la primera homilía
pronunciada después de su elección, en continuidad con su gran predecesor
Juan Pablo II, expresó el espíritu con que se propone servir en el
ministerio de Vicario de Cristo.
Como Obispo de Roma
quiere ser la piedra en la que todos puedan apoyarse con seguridad. (...)
Como Pedro y los demás Apóstoles constituyeron por voluntad del Señor un
único Colegio apostólico, del mismo modo el sucesor de Pedro y los
Obispos, sucesores de los Apóstoles, tienen que estar estrechamente unidos
entre ellos.
En el servicio de
sucesor de Pedro, reafirma con fuerza la voluntad decidida de proseguir en
el compromiso de realización del Concilio Vaticano II, como sus
predecesores y en continuidad fiel con la tradición de dos mil años de la
Iglesia.
La Eucaristía, corazón
de la vida cristiana y manantial de la misión evangelizadora de la
Iglesia, constituye el centro permanente y la fuente del servicio petrino
que se le ha confiado.
El actual sucesor de
Pedro se deja interpelar en primera persona por la voluntad de Cristo de
alcanzar la plena unidad de quienes creen en Él, y está dispuesto a hacer
todo lo posible para promover la causa fundamental del ecumenismo.
El Papa asume la misión
de anunciar a Cristo, luz del mundo, a todos los hombres y mujeres de hoy;
invita a los que profesan otras religiones a continuar un diálogo abierto
y sincero. Se compromete a velar por la unidad y la paz para la familia
humana, con la disponibilidad de todos los católicos a colaborar en un
auténtico desarrollo social, sin escatimar esfuerzos y sacrificios para
proseguir el prometedor diálogo emprendido (...) con las diferentes
civilizaciones. Particularmente habla a los jóvenes que son futuro y
esperanza de la Iglesia y de la humanidad.
Queridos hermanos:
Cristo ha llamado al Papa Benedicto XVI a servir a la Iglesia como sucesor
de Pedro. ¡Quédate con nosotros, Señor! Nos unimos a esta invocación del
Santo Padre con espíritu de fe y en la comunión de la Iglesia, rogando por
la fecundidad de su ministerio, que el mismo Papa confía a la maternal
intercesión de María Santísima.
Los Obispos de
Argentina, 89ª Asamblea Plenaria, de la C.E.A., San Miguel 22 de Abril de
2005.
En realidad lo que pusimos acá es un pequeño resumen de la homilía del
Papa del miércoles pasado, no expresa todos nuestros sentimientos, porque
cuando recibimos esta noticia sentimos un gran gozo.
Los Obispos argentinos,
están muy contentos con esta elección. Ustedes a lo mejor han visto esta
madrugada la transmisión de la asunción del Papa en Roma, y él dijo ésta
mañana "que no presenta un programa de gobierno" por supuesto el que
quería seguir la línea de su predecesor, y por eso lo que él había dicho
en la homilía del miércoles de alguna manera traza algo de lo que él
pretende, y sin embargo es importante cuando él dice: "en este momento no
necesito presentar un programa de gobierno, algún rasgo de lo que
considero mi tarea, lo he podido exponer en mi mensaje del día miércoles,
no faltarán otras ocasiones para hacerlo". "Mi verdadero programa de
gobierno no es hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas, sino
ponerme junto con toda la Iglesia a la escucha de la Palabra y de la
voluntad del Señor y dejarme conducir por Él".
Así como nosotros hemos
rezado, por los Cardenales, para que encontraran a aquel que el Señor
había elegido, ahora más que nunca debemos rezar por el elegido, por el
Papa.
Que tenga siempre esta
apertura al Espíritu. Que no se deje guiar por sus propias ideas, como él
mismo lo dice acá, sino que esté despierto, abierto a lo que el Espíritu
le quiere decir a través de la Iglesia. Por eso somos responsables todos
en la conducción de la Iglesia a través de Benedicto XVI.
Quisiera ahora destacar
una cosa, decía esta mañana que, tanto en la imagen del Pastor, como en la
del Pescador, emerge de manera muy explicita, la llamada a la unidad.
Después recuerda él mismo lo que había acontecido cuando su predecesor
había asumido en 1978, y repite las mismas palabras, casi como una arenga
"no tengan miedo y abran sus corazones a Cristo". Y dice "Jesús no quita
nada y en Él encontraran la Vida Verdadera".
Mis hermanos la Iglesia
particular, es decir la diócesis, es la concreción de la Iglesia
universal. El hecho que nosotros tengamos un Papa en la Iglesia católica
no significa que desde Roma, y en Roma, se realiza todo lo que es la
Iglesia. La Iglesia particular es la concreción de la Iglesia universal.
Porque la Iglesia particular, está ahí donde está el altar, donde está la
Eucaristía, donde está el Obispo, donde están los Sacramentos, y donde
todos nosotros podemos participar. Porque ser Iglesia, no significa mirar
la televisión, ser Iglesia significa reunirse, unirse, celebrar juntos, y
actuar juntos.
Si lo que Jesús ha
enseñado no llega a la base, no estamos haciendo lo que el Señor hacía
cuando Él durante esos 30 años vivía en un lugar muy reducido, anunciando
allí en Palestina, su tierra natal, el mensaje de Dios que después y a
través de los Apóstoles, que Él mismo había elegido, fue difundido a todo
el mundo, y los Apóstoles fundaban Iglesias, ponían a la cabeza de una
Iglesia, a alguien que tenia que participar con el mismo poder que el
Señor les había dado a ellos, son los Obispos. Por eso, por tener ahora
un Papa, estamos contentos, pero esto no nos exime del compromiso que cada
uno de nosotros en su Iglesia particular, tiene que asumir.
El Papa lo dijo ésta
mañana, "no estoy solo, ni quiero estar solo, debemos estar todos unidos".
Demos a Benedicto XVI,
este apoyo en la oración y en la acción concreta, en nuestra Iglesia
particular.
Que así sea.
Quilmes, 24 de abril de 2005.
Mons. Luis Teodorico Stöckler, obispo de Quilmes |