SUSCRIPCIONES

Inicio

Nosotros

Noticias

Actualidad

Santa Sede

Iglesia en la Argentina


Documentos


Santoral

Ediciones AICA

 

Copyright © 2005 AICA.
Todos los derechos
reservados.

 

 

   Documentos  
   

EUCARISTÍA, MESA DE INCLUSIÓN


Homilía de monseñor Luis T. Stöckler, obispo de Quilmes
25 de setiembre de 2005 -  Vigésimo sexto domingo durante el año



Mis queridos hermanos y hermanas:

Los textos elegidos para hoy están todos relacionados con el tema de la Inclusión. Pablo recrimina a los integrantes de la comunidad de los Efesios, comunidad un poco problemática, porque ellos no celebraban la cena del Señor como correspondía. ¿Cual fue el problema?. No se había descuidado el rito, ni se había dejado de decir las palabras de la consagración, sino que él les dice que no celebraban la cena del Señor por que algunos de ellos se habían anticipado y habían comido, en el lugar donde todos se reunían, y habían comido bien. Y luego llegaron otros y ya no quedaba más comida. Entonces decía Pablo "Esto no es celebrar la cena del Señor". "Espérense unos a otros para participar de la cena".

Además explica el fenómeno de las enfermedades aparecidas en la comunidad como una consecuencia de esta disociación entre ellos. Es decir que no todos participaban en la cena y esto enferma a las personas. Celebrar la Eucaristía siempre debe ser la experiencia fuerte entre nosotros y también allí deberíamos sentir el dolor por aquellos que no participan, porque se autoexcluyen o porque nosotros no les damos cabida.  En la Carta Pastoral que les he mandado en Cuaresma, que tenía como tema la Eucaristía, yo les  había dicho:

"La ausencia de los pobres en nuestra comunidad es un cuestionamiento para nosotros y no para ellos y debemos sentir un profundo dolor por la ausencia de aquellos que no están porque no tienen zapatillas".

Ellos no se sienten en casa porque nosotros no los animamos a que participen de verdad en la vida de nuestras comunidades. La Eucaristía es la culminación de lo que Jesús, había enseñado y por eso se había reservado la institución de este signo sagrado para lo último, antes de entregar su vida por nosotros. Es allí donde Él nos anticiparía lo que ocurre el Viernes Santo. Cuando la Iglesia insiste tanto en que no convirtamos la Eucaristía solamente en un banquete fraternal, dice que también existe un carácter sacrificial, como lo representa la entrega de la vida de Jesús. Tiene esto que ver con la inclusión.

Cuando repetimos las palabras del Señor en la consagración -Esta es la sangre derramada por todos-, y si nosotros nos damos cuenta que no están todos, porque no han entendido todavía o porque se han alejado por algún escándalo provocado por nosotros mismos. Ese debe ser un dolor propio y un cuestionamiento en forma personal. Yo en primer término debo cuestionarme si ayudo a que se sientan en casa entre nosotros. ¿Con qué modo los tratamos?

Esto nos tiene que doler de verdad y la crítica de Pablo vale también para nosotros, " Esto no es celebrar la Eucaristía". Esto no es la Cena del Señor.

La Eucaristía es el centro de todo, como decía Juan Pablo II: "La Eucaristía hace la Iglesia y la Iglesia hace la Eucaristía". El Señor ha venido a instaurar entre nosotros el Reino de Dios.

Los Padres de la Iglesia, grandes pensadores de la antigüedad decían "Hay una Iglesia que ya comenzó en Abraham, que ya comenzó en Noé, una alianza pactada desde Adán incluso, según otros padres. Cuando Dios renueva la Alianza con Abraham le dice: "Y serán bendecidos todos los pueblos", es decir no debe quedar nadie excluido, es el conjunto de todos los Hijos de Dios, de todos los hombres que Dios ha creado.

Por eso cuando nosotros celebramos la Eucaristía, debemos tener este horizonte amplio. Nos tiene que doler la ausencia de aquellos que no están. Sobre todo en el momento de la comunión. Cuando nosotros recibimos el cuerpo de Cristo y decimos Amén, nos debe doler que este Amén no incluya a todos, y que todavía haya quienes no integran la comunidad.

La Eucaristía tiene muchas connotaciones, una dimensión misionera, una dimensión social, una mística y siempre es signo de inclusión. No acepta la separación y la disociación.

Cuando nosotros nos confesamos porque hemos pecado,  hay pecados que no permiten que recibamos la comunión, esto es si hemos  separado, disociado, levantado muros y excluimos a personas. Es importante que nosotros nos reconciliemos antes de participar en la cena del Señor. Debemos tomar conciencia de este compromiso nuestro como cristianos, en medio de la sociedad, y volveremos a repetir este tema en la Misa de la Esperanza, en Noviembre, como todos los años al aire libre, con el lema "LA MESA ESTA PUESTA INVITEN A TODOS ".

Agradezco su participación para entender el mensaje de Jesús. Celebremos la Eucaristía y pensemos cada uno en personas que no participan, aunque nosotros los hallamos invitado, para que el Señor provoque en ellos el anhelo de integrarse en la comunidad por la cual Él ha dado su vida. 


Quilmes, 25 de setiembre de 2005
Mons. Luis Teodorico Stöckler, obispo de Quilmes


Agencia Informativa Católica Argentina
Bolívar 218, 3er. piso, 1066 Buenos Aires,
Tel. (011) 4343-4397 (líneas rotativas) - Fax: (011) 4334-4202
E-mail: info@aica.org - Sitio en Internet: www.aica.org

Copyright © 1996 / 2006 AICA. Todos los derechos reservados.