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CARTA MANUSCRITA DEL SR. ARZOBISPO
MONS. EDGARDO GABRIEL STORNI
Enviada vía fax el día 24 de setiembre de 2002 y transcripta en
Santa Fe.
Roma, 21 de setiembre de 2002
Queridos hijos:
Hasta hoy, ante tanta agresión y tanto dolor, ha sido
tiempo de silencio. Ahora es tiempo de gestos, para curar las
heridas, levantar los ánimos y recrear la fraterna y gozosa
comunión.
Ante la maquinación imparable contra personas e
instituciones arquidiocesanas, la perplejidad abarca a todos, en
todos los niveles. Nadie sabe qué hacer. Ni siquiera aquí.
Orando, he venido a concluir que solamente yo, como
Pastor, he de asumir el momento tan grave y romper este círculo
infernal. Me adelanto así a cualquiera otra intervención, que podría
empeorar aún más la situación.
Por lo que me he adelantado a presentar libre y
espontáneamente, y contra el consejo de tantos, mi renuncia a la
sede arzobispal santafesina. Lo cual, de ninguna manera, significa
que reconozca culpas ni acepte acusaciones. Todo lo contrario. En
paz con mi conciencia, rechazo todo cargo. Sabiendo que nadie ni
nada -ni mi misma conciencia- puede juzgarme. Mi juez es el Señor.
Esta presentación de mi renuncia es un servicio
pastoral más a la Iglesia que amo y he tratado de servir a lo largo
de mi vida, especialmente en los veinticinco años de obispo y
dieciocho a la cabeza de la arquidiócesis de Santa Fe de la Vera
Cruz, como Sucesor de los Apóstoles y Vicario de Cristo en ella.
Espero la respuesta del Santo Padre a mi ofrecida
renuncia.
Y espero también de ustedes la debida honestidad. Ni
falsas lecturas, ni torcidas interpretaciones ante mi gesto.
Lamento las miserabilidades de tantos y las perdono.
Pero, sepan todos que me alegro del sufrimiento de Pastor que el
rebaño fiel ha compartido. Porque es el misterio fecundo de la Cruz
el que nos asegura la unión profunda con Cristo y la abundancia del
Espíritu, para poder vivir y obrar como hijos del Padre celestial:
colaborando, unidos en la Iglesia, a la salvación del mundo, de este
mundo tan necesitado de Dios.
Por otra parte, ‘por sus frutos los reconocerán’ y
los frutos están a al vista ¡abundantes! No como obra mía y de mis
leales colaboradores (presbíteros, diáconos, religiosos, laicos)
sino de la multiforme gracia de Dios; que se sirve de instrumentos
inútiles para que Cristo, en su Misterio pascual, esté presente y
actuante en el mundo, Único Salvador, hasta que vuelva en su gloria,
como Justo Juez.
María de Guadalupe, nuestra Madre, y San José,
nuestro patrono, nos acompañen siempre y nos ayuden a mantenernos
fieles al Único que permanece; con la fe, la esperanza y el amor sin
ficción: ¡el que nunca defrauda!
Los bendigo de corazón.
Mons. Edgardo Gabriel Storni,
Arzobispo
de Santa Fe de la Ver Cruz |