SUSCRIPCIONES

Inicio

Nosotros

Noticias

Actualidad

Santa Sede

Iglesia en la Argentina


Documentos


Santoral

Ediciones AICA

 

Copyright © 2006 AICA.
Todos los derechos
reservados.

 

 

 Documentos

 
   

“ADMIREMOS, CELEBREMOS
Y ANUNCIEMOS LA VIDA QUE NACE”

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn.14,6)


Mensaje de
monseñor Carlos José Tissera, obispo de San Francisco en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción (8 de diciembre de 2005)


Hermanas y hermanos:

Ya empezamos a vivir la alegría de la Navidad.

La Palabra de Dios en el tercer Domingo de Adviento nos dice: “Estén siempre alegres en el Señor; se lo repito: estén alegres. Porque el Señor está cerca”.

Los pesebres preparados en nuestras casas, en los templos y capillas... El árbol navideño con sus múltiples adornos y luces de colores… La Novena de Navidad, que iniciaremos, el cántico de los villancicos y la presentación de los pesebres vivientes, nos llenan de alegría y nos disponen a la contemplación de este gran misterio de amor y de vida, que celebraremos comunitariamente en la Misa de Nochebuena y de Navidad.

Nuestra Diócesis lleva el nombre de un Santo que ayudó a la Humanidad a vivir hondamente el Misterio de la Navidad: San Francisco de Asís.

Él, partiendo de su profundo amor al hombre Jesús, hacia el “Dios con nosotros”, llegó a decir que Navidad era  la fiesta de las fiestas. Y la celebraba con una alegría indescriptible; porque decía “que en ese día Dios se hizo niño pequeño y se alimentó de leche del pecho de su Madre, lo mismo que los demás niños. Francisco abrazaba, –¡y con qué devoción!– las imágenes que representaban al niño Jesús, y lleno de afecto y de compasión, como los niños, susurraba palabras de cariño. El nombre de Jesús era en sus labios dulce como la miel” (Tomás de Celano “Vida de San Francisco”).

De esos sentimientos procedió la famosa celebración de la Navidad que dio origen a la preparación de los tradicionales “pesebres” o “nacimientos”.

Comparto con ustedes unos pensamientos, que alguna vez leí, del entonces sacerdote teólogo Joseph Ratzinger, que es hoy nuestro Papa Benedicto XVI:

“En el Niño Jesús se hace patente, más que en ninguna otra parte,  el tierno e indefenso amor de Dios: Dios viene sin armas, porque no pretender asaltar desde fuera, sino conquistar desde dentro y transformar a partir de adentro. Si algo puede desarmar y vencer a los hombres, su vanidad, su sentido de poder o su violencia, así como su codicia, eso es la impotencia de un niño. Dios eligió la impotencia para vencernos y para hacernos entrar dentro de nosotros mismos. Él es el Hijo de Dios hecho niño. Su ser-niño se halla en correspondencia con su divinidad, que es la divinidad del Hijo. Su condición de niño es la orientación de cómo podemos llegar a Dios. A partir de ahí es como hay que entender aquellas palabras: “Si no se hacen como niños, no entrarán en el reino de los cielos” (Mt. 18,3).

El que no haya entendido el misterio de la Navidad, no ha entendido lo que es más decisivo y fundamental en el ser cristiano. El que no ha aceptado eso, no puede entrar en el reino de los cielos. Esto es lo que San Francisco pretendía recordar a los cristianos de su época y a los de todos los tiempos posteriores”. (J. Ratzinger, “El rostro de Dios”)

Admiremos, celebremos y anunciemos la vida, contemplando al Niño Jesús, “rostro humano de Dios y rostro divino del hombre”.

Repito ahora lo que hemos proclamado los Obispos de la Provincia: “A todo hombre, en cualquier condición que se encuentre, la Iglesia tiene una buena noticia para darle: Dios ama tu vida, sana o enferma, feliz o infeliz, virtuosa o desfigurada por el pecado. Cristo, el Señor, la vive junto a ti, compartiendo tus bienes y tus miserias, como si fuesen suyas. El Espíritu Santo la sostiene y orienta para que llegue a ser don de amor al Padre y a los hermanos. Nos lo dice la Revelación por medio del profeta Isaías: ‘Tú eres valioso, Tú eres mi amigo, Tu vida me interesa”.

¡Toda vida es única, irrepetible y sagrada!”

Vivir, dejar vivir, respetar, cuidar, cultivar la vida de todo hombre, en toda circunstancia, es tarea ineludible, no sólo por la bondad de la vida humana, sino también por la vocación de eternidad que tiene toda persona”. (Carta de los Obispos de Córdoba).

A todo esto nos compromete el amor del “Niño recostado en el pesebre”, por el que los ángeles cantan: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres amados por él”.

Jesús es el gran regalo de Dios a los hombres. De allí la santa costumbres de hacernos regalos. Donde lo valioso no es lo material, sino el amor con que nos brindamos.

También como pueblo de Dios que camina en la Diócesis de San Francisco, queremos alegrarnos con unos hermosos regalos:

- la creación de la Parroquia Santa Rita, en la ciudad de San Francisco

- el Plan Pastoral Diocesano

- el nuevo Consejo Presbiteral y Colegio de Consultores

Hechos que llenan de gozo y de agradecimiento a la Comunidad Diocesana, y nos comprometen a “hacer de la Iglesia una casa y escuela de comunión”.

En esta primera Navidad que comparto con ustedes, les agradezco su cariño y confianza, y a todos los abrazo y bendigo en el nombre del Dios de la Vida, el Dios del Amor.


¡FELIZ NAVIDAD Y VENTUROSO AÑO NUEVO!


Mons. Carlos José Tissera,
obispo de San Francisco

8 de diciembre de 2005 - Solemnidad de la Inmaculada Concepción


Mons. Carlos  José Tissera,
obispo  de San Francisco


Agencia Informativa Católica Argentina
Bolívar 218, 3er. piso, 1066 Buenos Aires,
Tel. (011) 4343-4397 (líneas rotativas) - Fax: (011) 4334-4202
E-mail: info@aica.org - Sitio en Internet http:// www.aica.org
Copyright © 1996 / 2006 AICA. Todos los derechos reservados.