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NAVIDAD
FIESTA DE LA FAMILIA
Mensaje de Mons. Luis Héctor Villalba, arzobispo de Tucumán,
para la Navidad de 2003
¡Feliz Navidad!
Hoy nos ha nacido el
Salvador.
Les repito a todos
ustedes el mensaje del Ángel, en la noche del nacimiento de Cristo: “Les
traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo. Hoy en la
ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor” (Lc.
2,10-11).
Sí, una buena noticia,
una gran alegría.
Él no es solamente el
Hijo del hombre por excelencia; Él es el Hijo unigénito del Dios vivo. Sí,
porque Él es el Verbo mismo de Dios. Dios que se ha hecho carne y está con
nosotros. Hombre como nosotros, hombre Dios para nosotros.
Navidad es la fiesta de
la familia.
En este momento, ante
el Pesebre, pasan los valores primordiales de la vida: la infancia, la
casa, la mesa tendida, la familia.
El nacimiento de Jesús
refleja, sobre todas las generaciones humanas, el amor de Dios y el
carácter sagrado de la familia.
Jesús nació y creció en
el seno de una familia.
El Evangelio y la
Iglesia quieren que seamos alumnos de esta familia de Jesús, de María y de
José, que nos enseñan con su ejemplo, más que con su palabra.
Pensando en los
pesebres hogareños, los bendigo a todos y a cada uno, con el deseo de
invocar la alegría, la paz, la honradez, el amor y la prosperidad sobre
todas las familias, como si estuviesen iluminadas por la luz de la familia
santa y humana del Niño Jesús.
Queridas familias
cristianas: anuncien con alegría el maravilloso tesoro que, como iglesias
domésticas, llevan ustedes. Sean ante todo: “Buena Noticia” viviendo con
empeño esta hermosa vocación.
El matrimonio cristiano
que han celebrado un día, más o menos lejano, es para ustedes el modo
específico de ser discípulos de Jesús, de contribuir a la edificación del
Reino de Dios, de caminar hacia la santidad a la que todo cristiano está
llamado.
Mis saludos navideños a
todas las familias, a los esposos, a los hijos: niños y jóvenes, a los
abuelos, a los familiares, a todos.
Espiritualmente quiero
estar presente en cada una de las familias y en nombre del Niño Jesús los
bendigo de corazón.
San Miguel de Tucumán,
diciembre de 2003.
Mons. Luis H. Villalba, arzobispo de Tucumán
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