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PASCUA ES LA FIESTA DE LA
VIDA
Mensaje de monseñor Luis Héctor Villalba, arzobispo de Tucumán para la
Pascua 2005
27 de marzo de 2005
Éste es el día de la victoria de la vida sobre la muerte.
Jesús dijo: Yo he
venido para que tengan Vida y la tengan en abundancia (Jn. 10,10). La
resurrección de Cristo es la victoria definitiva sobre la muerte. Cristo
ha venido para dar respuesta definitiva al deseo de vida que Dios ha
inscripto en el corazón del hombre. La Resurrección de Cristo es el
testimonio definitivo de la Vida: “La muerte y la vida entablaron singular
batalla. El Señor de la vida, muerto, reina vivo” (Secuencia). Con su
Resurrección el Señor comunica la vida sobre todo aquello que está
envuelto en las tinieblas del pecado y de la muerte. Toda vida humana
tiene un horizonte divino y eterno. Comunicar la vida significa estar
unidos a Jesucristo que nos comunica la vida divina. Comunicar la vida
toca aspectos esenciales de la existencia humana. Se refiere, en primer
lugar, a esa transmisión responsable y generosa de la vida, a la que están
llamados los esposos en el matrimonio. Comunicar la vida es anunciar que
hemos recibido un don. La vida es un bien inviolable que se nos ha
confiado y de la que cada uno es responsable. En razón de ello, y por el
amor que tenemos hacia todos nuestros hermanos, no podemos callar frente a
todo lo que amenaza o destruye la vida humana. Por lo mismo, una vez más,
rechazamos todo lo que impide o interrumpe la vida desde su comienzo. La
vida debe ser protegida desde la concepción hasta la muerte natural. El
aborto, vergüenza de la humanidad, es un crimen pues destruye una vida
indefensa e inocente. También la droga mata la vida. Hace falta una acción
de prevención y de lucha activa de parte de todos los que tienen una
responsabilidad social para erradicar este flagelo que ataca,
especialmente, a nuestros jóvenes. Comunicar la vida es condenar la
pornografía y el abuso sexual de los niños, que son el rostro de Jesús.
Comunicar la vida es atender con delicadeza y amor a nuestros ancianos y
enfermos. Comunicar la vida es afrontar urgentemente el drama de los
desocupados
Debemos construir con
coraje y paciencia una nueva cultura de la vida. En el comunicar la vida
no estamos solos. También muchos, que no comparten nuestra fe, nos
acompañan en esta misión. No es posible construir el bien común de la
sociedad si no se cuida y protege la dignidad de la persona humana. Si no
se reconoce y tutela el derecho a la vida. Pero sobre todo está el Señor
Resucitado, el Señor de la Vida que nos da la Vida verdadera. El nos dijo:
Yo soy la Vida (Jn. 14,6).
¡Felices Pascuas!
Mons. Luis Héctor Villalba, arzobispo de Tucumán
San Miguel de
Tucumán, domingo de Pascua, 27 de marzo de 2005. |