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ABORTO,  PRESERVATIVOS Y SIDA


 Comunicado del Consorcio de Médicos Católicos de Buenos Aires
(8 de marzo de 2005)


Ante la acción de las de las autoridades del Ministerio de Salud de la Nación que están en una campaña de repartir  preservativos indiscriminadamente y  considerando  las declaraciones públicas del Señor Ministro de Salud  Dr. Gines Gonzáles García sobre la necesidad de despenalizar el  aborto,  el Consorcio de Médicos Católicos de Buenos Aires,  en reunión especial del día 8 de marzo del corriente año 2005, con unanimidad de los socios,   ha emitido la siguiente declaración:

El Consorcio de Médicos Católicos ratifica la postura tradicional,  de que es necesario promover la vida, la salud y la pureza de costumbres de la población y que es indispensable que los médicos cumplan con el  fin de la  profesión,  que es fomentar, proteger y  cuidar a las personas  sanas y asistir  y rehabilitar a los enfermos. Es necesario  promover la educación sexual basada en el amor. La prevención del sida tiene sus fundamentos en los dos pilares de la castidad juvenil y de la fidelidad matrimonial.  Por ello, el Consorcio  manifiesta su total oposición a los programas de las autoridades sanitarias que:

A) Reparten  gratuitamente  preservativos en  plazas, parques, playas y escuelas, con el fin –dicen– de prevenir  la infección por el virus del sida y evitar los embarazos no deseados y

B) Públicamente propician la despenalización del aborto

Por tratarse de  dos actividades sumamente dañosas para la población,  el Consorcio de Médicos Católicos expresa:

A) Los preservativos no hacen el sexo “seguro” o “más seguro” como expresan las autoridades de salud. Lo hacen sí  menos peligroso;  pues el mal uso de los preservativos y el tamaño del virus –que es mucho menor que los poros del látex-  pueden permitir la infección y el contagio del sida.  Pero el punto relevante,  es que la gran propaganda y publicidad en los medios y la entrega gratuita de preservativos,  determinan una permisividad  de costumbres y una liberalidad tal,  que los contactos íntimos se favorecen y multiplican, especialmente entre los jóvenes.  Esto lleva al aumento de las enfermedades de transmisión de sexual, entre ellas el sida, que justamente dicen quieren prevenir. Por eso es necesario  oponerse tenazmente a la propaganda y reparto de elementos que ocasionan  una mayor promiscuidad y un alto riesgo de enfermarse. 

B) El aborto provocado es un asesinato de un ser humano inocente, pequeño e indefenso que vive en el interior de la madre. Hay que considerar esto  desde los puntos de vista del derecho natural, del  médico y sanitario, del  legal y  filosófico y finalmente –para los creyentes– desde la visión teológica.

1) El derecho natural y el sentido común obligan a que se respete la vida de los seres humanos, grandes o pequeños.  El huevo, embrión o feto es un   ser humano, con múltiples derechos, entre ellos el bien de la vida, que es personalísimo y el  más importante.  No hay excusa alguna para  matar a un ser inocente por el hecho de que es pequeño, enfermo o producto de una violación y más aún por ser incapaz de defenderse y manifestar externamente el sufrimiento y dolor que siente cuando se lo está matando.

2) Médicamente: Después que el  espermatozoide fecunda al  óvulo ya se trata de un ser individual  de una sola célula, con ADN, mitocondrias y citoplasma propio, diferente a los de la madre y del padre.  A los  8 días de vida es un embrión  de 250 células, que se implanta en el útero de la madre,  donde va creciendo hasta ser un feto de varios kilos  de peso.   Por ello no se debe matar a ese ser humano, aunque sea pequeño.

3) Sanitariamente,  la legalización del  aborto provocado con la excusa de evitar muertes maternas,  es una acción muy  equivocada. Se citan estadísticas que no son verdaderas. En la Argentina, según las últimas cifras oficiales de la Dirección de Estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación (Marzo de 2005), en el año 2003 murieron en todo el país 83 madres por abortos espontáneos o provocados. Son cifras altas, pero no son los centenares o miles de muertes que se mencionan en la propaganda.  Además –también según las mismas cifras oficiales- en los últimos 25  años en la Argentina,  la tasa de mortalidad materna (número de muertes cada 10 000 recién nacidos vivos), que incluye la mortalidad materna por abortos,  viene bajando notablemente. Desde  la tasa de  7 por 10 000 nacimientos vivos  que había en el año 1980,  ha descendido en el año 2003 a  4,4 por cada 10 000 recién nacidos. La reducción ha sido del  37 %. Por lo tanto tampoco  hay razón médica o sanitaria para proponer el aborto libre.

4) Legalmente en la Argentina  hay legislación que protege a ese ser ya concebido. Quitarle la vida es un delito,  un asesinato que está penado por el Código Penal en su Título de Delitos contra las personas y en el Capítulo I, Delitos contra la vida en los artículos 85 a 87.  Propiciar o aconsejar el aborto es apología del delito.  A su vez,  esa vida está respaldada  y defendida por  el Art. 75 inc. 22) de la Constitución Nacional y por los artículos 63 y 70 del Código Civil Argentino, que lo considera persona y niño desde la concepción. Por otra parte, hasta ahora en los organismos y congresos internacionales la Argentina siempre se ha opuesto a la despenalización del aborto.

5) Filosóficamente, el puro razonamiento  natural humano  deduce que el ser recién concebido, el embrión o el feto ya mayor  es un ser humano.  Ser  “en acto” que tiene las “potencias” necesarias para llegar a recién nacido, luego a niño, a joven y  a un adulto maduro. No se debe matar a ese ser con el argumento de que  aún es pequeño

6) Teológicamente  para los creyentes - cristianos, judíos y musulmanes- Dios ha creado  directamente un alma espiritual para ese huevo, luego embrión y  feto. Esa alma tiene una dignidad especial,  con un destino trascendente.

Por lo expuesto –y muchas otras razones médicas no citadas para no alargar este comunicado– el Consorcio de Médicos Católicos de Buenos Aires advierte a la población de lo gravemente erróneo de los programas  en curso. Además, basado en  razones  médicas, sanitarias, legales y morales,  solicita al Sr. Ministro de Salud y a las autoridades sanitarias que de él dependen,  la inmediata interrupción de estas equivocadas campañas de publicitar y repartir preservativos y de dar discursos y comunicados a favor de  la despenalización del crimen del aborto.


Dr. Carlos Carranza Casares, Presidente
Dr. Carlos Abel Ray, Vicepresidente
Dra. Susana P. de Vaucheret, Secretaria



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