Documentos  
.

ALGUNAS REFLEXIONES ACERCA DE LA CLONACIÓN


Del Instituto de Ética Biomédica de la Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos Aires, que dirige el Dr. Hugo O.M. Obiglio y la Dra. Margarita Bosch.



Una vez más la comunidad científica se ha visto conmocionada por las experiencias realizadas en el Roslin Instituto de Edimburgo, por el equipo que dirige el Dr. Ian Wilmut.

El mismo Wilmut, en un párrafo de su exposición, se acerca al juicio moral, ya que dice textualmente: "sé que algunas personas se van a sentir profundamente ofendidas por la clonación de humanos, pero de esta forma podremos combatir terribles enfermedades".

Desde que en 1993 Hall y Stilmann, de la George Washington University, divulgaron datos relativos a experimentos de escisión gemelar (splitting) hasta la fecha, muchas han sido las voces de protesta que se han levantado en el mundo. Desde el punto de vista biológico puro, las experiencias del Roslin han sido sumamente dificultosas, ya que el éxito de Dolly se obtuvo después de experimentar con 277 células donantes. Trasladado hipotéticamente a la especie humana, esto implicaría lisa y llanamente el suprimir una cantidad similar de seres humanos, embriones en su estadio inicial a los cuales se los mutilaría consiguiendo el eventual error en su DNA nuclear para evitar en el futuro una enfermedad vinculada a esta experiencia.

Una argumentación errónea es la que sostiene que los individuos obtenidos por clonación serían una réplica del donante del núcleo, porque esta réplica de la estructura corpórea no representa una perfecta identidad de persona tanto en su entidad ontológica como psicológica.

Es necesario resaltar el perfil eugenésico que se encuentra oculto en el espíritu del científico. De alguna manera estas experiencias van a la búsqueda de producir individuos dotados de determinadas características (determinado sexo, una inteligencia superior, o bien que sean hipotéticamente libres de enfermedades genéticas). En resumen, vamos a la búsqueda de un súper-hombre. Esto hace que la soberbia del científico consciente o inconscientemente lo lleve a creerse un Dios.

Desde que el mundo es mundo, la reproducción humana ha sido siempre bisexual, y fruto de la relación normal de un acto de amor que trasciende el contacto personal.

La primera perversión implícita en la clonación, como dijera la Academia Pontificia para la Vida en 1997, es la ruptura de las relaciones fundamentales de la persona: filiación, consanguinidad, el parentesco y la paternidad o maternidad. Ya con la FIVET se produjo una confusión en el parentesco, pero con la clonación se llega a la ruptura total de estos vínculos.

Finalmente, la proclamación de la muerte de Dios con la vana esperanza de un súper-hombre comporta un resultado claro: la muerte del hombre. "La razón fundamental de nuestro rechazo radica en la negación de la dignidad de la persona sujeta a clonación y en la negación misma de la dignidad de la procreación humana" (Pontificia Academia para la Vida).


Dr. Hugo O. M. Obiglio - Dra. Margarita Bosch


Este documento fue publicado como suplemento
del Boletín Semanal AICA Nº 2201, del 24 de febrero de 1999


Agencia Informativa Católica Argentina
Bolívar 218, 3er. piso, 1066 Buenos Aires,
Tel. (011) 4343-4397 (líneas rotativas) - Fax: (011) 4334-4202
E-mail: info@aica.org - Sitio en Internet: www.aica.org

Copyright © 1996 / 2006 AICA. Todos los derechos reservados.