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LA CELEBRACIÓN CENTRAL 
DEL JUBILEO EN LA ARGENTINA


En un diálogo con AICA, el arzobispo de Córdoba y anfitrión 
del Encuentro Eucarístico Nacional, monseñor Carlos José Ñáñez, 
explicó el significado de las jornadas:


«Quieren ser la celebración del acto central del Gran Jubileo en la Argentina y también una gran profesión de fe en Jesucristo, salvador del mundo. Y al profesar esta fe, hacerlo con gozo, porque reconocemos en El a nuestro redentor y los innumerables beneficios que de su parte hemos recibido. Queremos hacerlo también con humildad -porque no siempre hemos correspondido a esos beneficios- y, al mismo tiempo, con esperanza, en el sentido de que, auxiliados por su misericordia, nos proyectemos hacia el futuro llevando su mensaje a todos nuestros hermanos. Todo esto queremos vivirlo con especial intensidad en los días del Encuentro Eucarístico».


- ¿Qué significa encontrar a Cristo al partir el Pan, tal como propone el lema?

- Si bien es cierto que no es propiamente hablando un Congreso Eucarístico, sí se planteó desde el vamos que el Encuentro tuviera como centro la Eucaristía. A ese Jesús, que confesamos como Señor de la Historia, como redentor nuestro, queremos sobre todo reconocerlo presente en el Santísimo Sacramento. Por eso el lema: «Lo reconocemos al partir el Pan», es decir, lo reconocemos presente sobre todo en la Eucaristía, que es el culmen de toda la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su tarea.


- ¿Se cubrieron las expectativas en cuanto a la cantidad de inscriptos?

- Sí, gracias a Dios, porque nosotros habíamos hecho un cálculo a partir del Congreso Eucarístico de Santiago del Estero, y estimábamos la participación de entre 40 y 50.000 personas. Cuando trazamos el proyecto, si bien no queríamos poner un cupo, vimos que la posibilidad organizativa de Córdoba no permitiría ir más allá de los 60.000 peregrinos, una cifra que en realidad poníamos como límite, ya que la expectativa fluctuaba entre los 40 y los 50.000. Al día de hoy, la inscripción ronda los 41.000 peregrinos, de modo tal que obtuvimos, a pesar de la difícil situación económica que vive gran parte del país, una muy buena respuesta.


- En cuanto al albergue de los peregrinos, ¿cómo respondieron las familias cordobesas?

- Hemos tenido una respuesta importante, aunque nos hubiera gustado que fuera todavía más generosa. Vemos algunas dificultades, pero hay que confiar en la providencia, que puede ayudarnos a todos: a los cordobeses, a ser cada vez más generosos, y a los peregrinos, a vivir también la precariedad que en algún sentido implica una peregrinación.


- ¿Cómo van a vivir los obispos este Encuentro Eucarístico?

- Yo espero que con intensidad. Está prevista su participación no sólo en los actos masivos y en las manifestaciones culturales, sino también acompañando a sus respectivas comunidades. Por otra parte, algunos estarán alojados en casas de familia. En fin, espero yo que la presencia masiva del Episcopado sea también un signo para la Iglesia que está en la Argentina.


- ¿Qué significa el llamado a restablecer el vínculo social y político nacional que los obispos hacen en la convocatoria del Encuentro?

- Es un objetivo que está en el espíritu del Año Jubilar y que para la Argentina tiene especial importancia, porque en muchas ocasiones hemos sufrido desencuentros cuyas consecuencias, que por momentos parecen reavivarse y renovarse, tenemos todavía sobre nuestras espaldas. Entonces, esta es una oportunidad para, en Jesucristo y desde El, reencontrarnos como creyentes, como ciudadanos y, fundamentalmente, como sus discípulos, proyectar ese espíritu sobre la sociedad. En ese sentido va aquello de restablecer los vínculos político-sociales, un poco como el Episcopado decía en 1981 en el documento «Iglesia y comunidad nacional», donde se llamaba a restablecer la amistad social. Este quiere ser el espíritu y su proyección.


-¿Qué puede decirse en cuanto a la realización de un «gesto» a través del cual el Episcopado revise su accionar?

- Nosotros ya habíamos señalado, en ocasión de la última Asamblea Plenaria, que, como el primer día del Encuentro va a estar centrado en el tema de la conversión, en ese ámbito, y en la línea y en el espíritu del gesto realizado por el Santo Padre el 12 de marzo, primer domingo de Cuaresma, íbamos a realizar un gesto cuyo estudio ya está bastante adelantado, aprobado y recibirá en este último tramo la formulación definitiva.

De todos modos, será una cosa sin espectacularidad, sencilla e, insisto, en la línea de lo realizado por el Santo Padre. Un gesto por el cual queremos reconocer delante de Dios nuestra falta de total correspondencia a todas sus gracias. Tiene que ser una profesión de fe en Jesucristo, gozosa pero humilde, porque queremos reconocer que no siempre hemos correspondido total y fielmente a lo que el Señor nos ofrecía y nos regalaba.


Este documento fue publicado como suplemento
del Boletín Semanal AICA Nº 2278, del 16 de agosto de 2000


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