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JUBILEO DEL AÑO 2000
¡ABRAN LAS PUERTAS A CRISTO!


Cómo celebra un cristiano el Jubileo


«En el año jubilar los cristianos se pondrán
con nuevo asombro de fe frente al amor del Padre, que ha entregado su Hijo, ‘para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna (Jn 3, 16)’»

Es necesario:


1. Un examen profundo sobre la propia vida de bautizado

¿Qué estoy haciendo con mi vida?

¿Para qué vivo?

¿Me digo cristiano?

¿Lo soy de hecho?

¿Está viva mi fe?

¿Quiénes son los demás para mí?

¿Pienso en las palabras del Evangelio: «¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida?» (Lc 9, 25)


2. Un arrepentimiento sincero

Nadie puede fingir ante el Señor; cada uno tiene algo de qué arrepentirse: ‘El gozo de un Jubileo es siempre, de un modo particular, el gozo por la remisión de las culpas, la alegría de la conversión’.

‘Se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte» (Lc 15, 10).


3. Un propósito firme

«Ahora mismo iré a la casa de mi padre... (Lc 15, 18)», como respuesta a las invitaciones:

«Conviértanse y crean en el Evangelio (Mc 1, 15).» «Vengan a mí todos los que estén afligidos y agobiados, y yo los aliviaré (Mt 11, 28).



Este documento fue publicado como suplemento
del Boletín Semanal AICA Nº 2244, del 22 de  diciembre de 1999


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