La indulgencia es la remisión ante
Dios de la pena temporal merecida por los pecados, ya perdonados respecto a la culpa. El
Jubileo es un año de «gracia», que tiene como fin la renovación interior. Las
condiciones para adquirir las indulgencias, indicadas por la reciente Bula para el Año
Santo, son:
1. La Confesión sacramental que lleve a una
verdadera conversión del corazón.
2. La Comunión eucarística: «El año 2000
será un año intensamente eucarístico».
3. La peregrinación para recordar que:
«Toda la vida cristiana es como una gran peregrinación hacia la casa del Padre».
4. Las oraciones: Credo, Padre Nuestro, Ave
María, Gloria, según la intención del Papa.
5. La visita a una Iglesia indicada por la
Autoridad Eclesiástica.
6. Las obras de caridad a favor de los
enfermos, encarcelados, ancianos que viven en soledad, inválidos, niños abandonados,
juventud en dificultad y todos los hermanos necesitados, pues Cristo está presente en
ellos (Cfr. Mt 25, 34-46).