El Jubileo persigue un fin bien determinado: «Objetivo
prioritario del Jubileo es el fortalecimiento de la fe y del
testimonio de los cristianos».
Es para todos un gran desafío que nos compromete a:
1. Conocer más al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, juntamente con
María Madre del Redentor.
No se puede amar a quien no se conoce. Esto requiere un
compromiso personal para:
a) leer la Sagrada Escritura: «Los cristianos
vuelvan con renovado interés a la Sagrada Escritura»;
b) profundizar la doctrina católica con «el
estudio del Catecismo de la Iglesia Católica»;
c) participar en la Liturgia, de modo particular
en la Santa Misa.
2. Testimoniar la fe:
a) con coherencia cristiana en la vida personal,
familiar, social, laboral y eclesial;
b) con las obras de caridad: la fe sin obras es
una fe muerta;
c) con el ofrecimiento a Dios de los propios
sufrimientos, uniéndolos a la Cruz salvadera de Cristo.
"María, Madre del Redentor... que hace dos
mil años ofreció al mundo el Verbo encarnado, oriente a la
humanidad del nuevo milenio hacia Aquel que es ‘la luz verdadera,
que ilumina a todo hombre’(Jn 1, 9).’