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JUBILEO DEL AÑO 2000
¡ABRAN LAS PUERTAS A CRISTO!


EL MENSAJE DEL GRAN JUBILEO DE 2000


El Jubileo persigue un fin bien determinado: «Objetivo prioritario del Jubileo es el fortalecimiento de la fe y del testimonio de los cristianos».

Es para todos un gran desafío que nos compromete a:


1. Conocer más al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, juntamente con María Madre del Redentor.

No se puede amar a quien no se conoce. Esto requiere un compromiso personal para:

a) leer la Sagrada Escritura: «Los cristianos vuelvan con renovado interés a la Sagrada Escritura»;

b) profundizar la doctrina católica con «el estudio del Catecismo de la Iglesia Católica»;

c) participar en la Liturgia, de modo particular en la Santa Misa.


2. Testimoniar la fe:

a) con coherencia cristiana en la vida personal, familiar, social, laboral y eclesial;

b) con las obras de caridad: la fe sin obras es una fe muerta;

c) con el ofrecimiento a Dios de los propios sufrimientos, uniéndolos a la Cruz salvadera de Cristo.


"María, Madre del Redentor.
.. que hace dos mil años ofreció al mundo el Verbo encarnado, oriente a la humanidad del nuevo milenio hacia Aquel que es ‘la luz verdadera, que ilumina a todo hombre’(Jn 1, 9).’


 Este documento fue publicado como suplemento
del Boletín Semanal AICA Nº 2244, del 22 de  diciembre de 1999


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