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EL PAPA BENDIJO LA JORNADA POR LA VIDA



Buenos Aires (AICA):
En el marco de la celebración del día del Niño por Nacer, el pasado 25 de marzo, se realizó en la Pontificia Universidad Católica Argentina la Jornada por la Vida organizada por el Arzobispado de Buenos Aires y la Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires.

La Jornada se llevó a cabo ante un auditorio colmado de participantes, entre los que se destacaba el Nuncio Apostólico en la Argentina, monseñor Adriano Bernardini, e importantes personalidades del mundo de la cultura. La Jornada, que culminó con la celebración de la misa presidida por el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge M. Bergoglio SJ, recibió diversas adhesiones y una especial bendición de Juan Pablo II, a través de un telegrama enviado por el secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Angelo Sodano, y un mensaje del cardenal Alfonso López Trujillo, presidente del Pontificio Consejo para la Familia.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del Rector de la Universidad, monseñor Alfredo Zecca, quien resaltó el aporte específico que las Universidades están llamadas a realizar en el actual debate cultural ante los descubrimientos científicos y tecnológicos que amenazan el valor intrínseco de la vida humana. El presbítero Rubén Revello, coordinador del Instituto de Bioética de la UCA, situó la cuestión general de la cultura de la vida, tema central de la Jornada, e introdujo brevemente a cada uno de los panelistas.

El primer panel estuvo precedido por un video realizado por el Instituto de Comunicación Social de la Universidad y se centró en el tema "Cultura de la Vida y Compromiso Cristiano". En su intervención, el padre Alberto Bochatey, OSA, director del Instituto de Bioética de la UCA, señaló que "vale la pena reafirmar el valor inalienable de la dignidad de la persona, que distingue a todo hombre, desde la concepción hasta la muerte natural; el valor de la corporeidad y su significado personalista; la familia como comunidad de amor y de vida". Luego de recordar las evidencias científicas sobre el comienzo de la existencia de la persona, destacó que "el compromiso en favor del diálogo entre la fe y la razón no puede por menos de fortalecer la cultura de la vida, conjugando dignidad y sacralidad, libertad y responsabilidad de toda persona, como componentes imprescindibles de su misma existencia".

Por su parte, en el mismo panel, la profesora Patricia Ruiz Moreno de Ceballos, quien fuera legisladora de la Ciudad de Buenos Aires entre 1997 y 2000, se refirió a la centralidad que el derecho a la vida adquiere en el orden social. "Se trata de reconocer una correcta jerarquía de los derechos humanos", afirmó, especialmente en el campo de la legislación, donde están en juego los valores de una sociedad. Resaltó la importancia del "compromiso con la Verdad" que debe guiar la labor de quienes tienen responsabilidades políticas. Otra de las tareas a cumplir por el Estado consiste en arbitrar "los medios para que las mujeres que se ven en situaciones límites tengan acceso a la contención y ayuda necesarias en el marco de una verdadera promoción de los derechos humanos".

Luego de un intervalo, el doctor Nicolás Lafferriere, director del Servicio a la Vida del Movimiento Fundar, abrió el segundo panel sobre "Anunciar, celebrar y servir a la Vida". "Según  sean  las  decisiones  que  adopta  un  Estado  en  relación  con  la  vida  humana –explicó el expositor–, estaremos ante una sociedad que coloca en el centro a la persona o cede a una visión utilitarista de la misma, promueve la comunión y la solidaridad o genera una convivencia humana individualista e indiferente, reconoce la igualdad o deja a los más débiles a merced de los poderosos, se funda en la justicia o en una mera conciliación de intereses". En este marco es necesaria "una legislación que responda a la dignidad de la persona, que edifique una sociedad fraterna, que respete la justicia y la igualdad".

Finalmente, la Julia E. Gómez Caride de Mouriño, madre de familia y promotora de la devoción a "Jesús en el Santuario de María", se detuvo a considerar las tres actitudes que resumen el compromiso por la vida: celebrar, anunciar y servir. Respecto a la celebración, afirmó que, "como dice Juan Pablo II, la negación de la Encarnación conduce a la cultura de la muerte". Para ella, "Jesús en el Santuario de María es una devoción que nos invita a rezar, contemplar, maravillarnos, valorar, respetar y cuidar toda vida". Al referirse al anuncio de la vida, citando a la Madre Teresa, sostuvo que "el primer ser humano en reconocer la presencia de Jesús fue la criatura que saltó de alegría en el vientre de su madre Isabel. Es algo maravilloso: Dios elige a un niño no nacido para anunciar la venida de su Hijo Redentor". Finalmente, llamó a reflexionar sobre "cómo son tratados los niños en nuestras familias, en la sociedad civil y en la Iglesia".+


Este documento fue publicado como suplemento
del Boletín Semanal AICA Nº 2467 del 31 de marzo de 2004


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