El jueves 25 de marzo, el presidente de la Nación, doctor Carlos Saúl
Menem, reafirmó el compromiso del Gobierno argentino en defensa de la
vida "desde el momento de la concepción hasta la muerte
natural", y fue más allá todavía al expresar que esto es
«política de Estado». Lo hizo en el Teatro Coliseo ante gran cantidad
de público en el acto central del "Día del Niño por Nacer",
celebrado por primera vez tras su instauración por un decreto del mismo
presidente Menem.
Luego
de calificar al aborto como «una típica expresión de la cultura del
egoísmo y de la muerte», el primer mandatario expresó que esa práctica
es una «decisión arbitraria e inapelable» contra el ser más
vulnerable, porque «no puede hablar, defenderse, ni puede ver».
Menem
también subrayó que la defensa del nascituro «no tiene connotación
política ni sectorial», sino que busca «dejar un claro mensaje en favor
de la vida», y que la promoción humana y la defensa del niño por nacer
serán una «prioridad de la política exterior» del Gobierno Nacional.
2.000 abortos
En
el acto habló, en perfecto castellano, el arzobispo de Boston (Estados
Unidos), cardenal Bernard Law, quien tuvo durísimas palabras contra la
política proabortista del presidente Clinton y comentó que en su país
"cada día mueren 2.000 inocentes" como consecuencia de este
"monstruoso mal moral".
El
dato fue luego tomado por Menem para clamar al cielo: «Ojalá que Dios
bendiga a este país para que estos hechos no ocurran».
El
purpurado estadounidense destacó el «contraste tan feliz» que se
percibe en la decisión del Gobierno argentino y recordó que «para que
el compromiso pro-vida tenga credibilidad, debe estar unido a todos los
derechos inherentes a la persona humana».
Histórica celebración
El
secretario del Consejo Pontificio para la Familia, monseñor Francisco Gil
Hellin, definió como «histórica celebración» a esta jornada del niño
por nacer al leer un mensaje del presidente del dicasterio, cardenal
Alfonso López Trujillo, quien no pudo viajar a la Argentina por hallarse
en Polonia.
"Usted
-le dijo al presidente Menem- ha sabido proteger a las familias de su
país de los ataques del terrorismo demográfico que promueve campañas de
disociación de sexo y transmisión humana, y son también promotores de
la homosexualidad».
Involucra a todo el pueblo
El
Observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, monseñor
Renato Martino, alabó el decreto presidencial que instituye el 25 de
marzo como Día del Niño por Nacer, en coincidencia por la celebración
de la Anunciación del Señor.
"Esta
decisión involucra a la Argentina y a su pueblo en la atmósfera del
Evangelio, que es la palabra de Dios"; le pidió a Menem que
«desafíe a los líderes católicos del mundo a hacer lo mismo, a seguir
este ejemplo» y detalló algunos de los gestos en defensa de la vida que
el Gobierno Nacional esgrimió en los foros internacionales.
Durante
el acto se leyó una carta que el Jefe del Estado argentino envió a sus
pares de América Latina, España, Portugal y Filipinas para que adhieran
a esta causa pro-vida y el cantor Facundo Saravia, del conjunto
folclórico "Los Chalchaleros", interpretó un tema
especialmente compuesto para esta ocasión.
El
Secretario de Culto, doctor Juan Laprovitta, indicó que la bandera en
contra del aborto levantada en los foros internacionales es «valiente,
limpia y lúcida», y convocó a los presentes a unirse para que «entre
todos podamos aplastar nuestros demonios domésticos para defender la vida
desde el momento de la concepción hasta la muerte natural».
Además
de los dignatarios de la Santa Sede, asistieron el nuncio apostólico,
monseñor Ubaldo Calabresi; el arzobispo de Paraná y presidente de la
Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Estanislao Karlic, y el
arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, monseñor Jorge Mario
Bergoglio, quien agradeció la presencia de los representantes vaticanos y
les pidió que «no se olviden de rezar por esta arquidiócesis».
Otros
prelados presentes fueron los arzobispos de Rosario y Mercedes-Luján,
Eduardo Mirás y Emilio Ogñénovich, respectivamente; el arzobispo
emérito de Mendoza, Cándido Genaro Rubiolo; los obispos de Lomas de
Zamora, Desiderio Collino; Avellaneda, Rubén Di Monte; Goya, Luis
Stöckler; San Justo, Jorge Meinvielle; Añatuya, Antonio Baseotto; San
Miguel, Abelardo Silva, y Santo Tomé, Francisco Polti; el obispo auxiliar
de Buenos Aires y secretario general del Episcopado, José Luis Mollaghan;
los obispos eparcas de los armenios, Vartán Boghossián, y de los
maronitas, Charbel Merhi; los obispos eméritos de Santiago del Estero,
Manuel Guirao, y San Rafael, Oscar Villena, y el obispo castrense,
Norberto Martina.
Estuvieron
presentes, entre otros, el Rector de la Universidad Católica Argentina
"Santa María de los Buenos Aires", R.P. Fray Domingo Basso OP;
y otros sacerdotes religiosos y diocesanos.
Hubo
además representantes ortodoxos, anglicanos, evangélicos, judíos y
musulmanes.
Asistieron
también ministros y secretarios de Estado, miembros de la Suprema Corte,
embajadores y parlamentarios.
A
continuación damos los textos de las alocuciones y documentos
relacionados con la celebrada.