La Universidad Católica se propone la investigación de la verdad en los
diversos sectores especializados de la cultura y en su unidad integradora de
la Sabiduría cristiana, hecha de Filosofía y Teología.
Es
su propósito decidido fomentar la investigación de la verdad de las
ciencias y sus aplicaciones técnicas y el cultivo de las artes, en sus
múltiples manifestaciones, para el aumento del acervo cultural y para
arraigar los hábitos de estudio en los maestros y crearlos en sus
discípulos. La intención de la Universidad Católica no es tanto la
información o transmisión de un saber hecho, cuanto la formación o
creación de los hábitos con los cuales el alumno es capacitado a develar
por sí mismo la verdad.
Pero
si la Universidad Católica se restringiese a esta formación en el ámbito
limitado de una verdad -la propia de una carrera científica o profesional-
no cumpliría con su misión esencial de Universidad. Como tal, debe ella
impartir una formación humanístico-cristiana, es decir, debe transmitir
una visión humana y cristiana de la vida, una Sabiduría filosófica y
teológico, que formen al hombre cristiano, en el cual se inserte y tenga
sentido la formación del científico, profesional o artista. Las escuelas
especializadas -Facultades e Institutos- confieren el conocimiento de un
sector especializado de la verdad, la Universidad como tal, integra ese
conocimiento y esa verdad particular en un saber de la verdad total o, en
términos más concretos, integra al científico, técnico o artista en el
hombre cristiano.
La
Universidad Católica comienza por formar al hombre y al cristiano y sólo
en él, por sus Escuelas, forma al especialista. La especialización se
inserta así en un saber total, dentro del cual logra a la vez su cabal
sentido.
Si
bien la Universidad tiene como misión primordial la doble formación,
especializada y humanístico-cristiana, en un plano primordialmente
intelectual o de conocimientos, sin embargo, no puede descuidar la
formación integral de sus alumnos, en el sentido de procurar que esa
verdad, en sus diversas partes y en su unidad sapiencial, sea vivida. Ya de
por sí la verdad aprehendida -que realmente se identifica con el bien-
irradia su fuerza y penetra en la vida, y por eso la Universidad Católica
procura ayudar a la formación de sus alumnos en su vida religiosa, social,
artística y deportiva.