Ante la
nueva eugenesia
RESPETAR LA VIDA...
Solicitada del Instituto de Bioética de la Facultad de Ciencias de la
Salud,
de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA)
publicada el 22 de junio de 2003 en el diario La Nación
La Pontificia Universidad Católica Argentina, a través de su Instituto
de Bioética de la Facultad de Ciencias de la Salud, ha fijado
reiteradamente su posición contraria al proyecto de ley de “embarazos
incompatibles con la vida” que en su última sesión aprobó, en
general, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Por esa
razón remite a los argumentos científicos y éticos utilizados por el
Instituto para rebatir los fundamentos del proyecto legislativo (www.bioetica.com.ar).
Sin
perjuicio de ello, el conjunto de la comunidad universitaria de la UCA
se siente en la obligación de advertir acerca de la gravedad del paso
que ha resuelto consumar la legislatura porteña y que entraña no sólo
el punto de partida de futuras legislaciones permisivas del aborto,
sino la reaparición de prácticas eugenésicas que se creían totalmente
superadas.
En
efecto, el permiso legislativo para anticipar el parto y con ello la
muerte de niños que presentan malformaciones incurables abre la puerta
a la extensión de la práctica a múltiples patologías que se estimen
incompatibles con la vida. Con lo cual la ciencia médica,
contradiciendo su juramento hipocrático, en lugar de eliminar la
enfermedad, terminaría eliminando al enfermo.
Resulta
loable que los señores legisladores se preocupen por la perturbación
emotiva que puede causar en la madre el conocimiento de que está
concibiendo un hijo anormal, pero es obvio que en el conflicto que se
suscita entre el daño emotivo de la madre y la vida de su hijo
enfermo, debe priorizarse la vida, siendo que además el dolor
espiritual de la madre también va a existir aunque adelante en tres
meses su parto.
Pero así
como se destaca la preocupación legislativa por la salud psíquica de
la madre, llama la atención que en una época en la que se ha expandido
universalmente el reconocimiento de los derechos humanos, los señores
legisladores no adviertan que el proyecto que han aprobado es
claramente discriminatorio. Discriminatorio del niño enfermo al que
se le anticipa su muerte y de la propia madre, cuyo estado sanitario
es generalmente deficiente, toda vez que se ha comprobado que la
anencefalia se da con mayores probabilidades en madres desnutridas,
carentes de ácido fólico y de vitaminas esenciales al momento de la
concepción.
En suma,
pareciera que una vez más se ha optado por el camino más fácil: en
lugar de eliminar las causas sociales de la enfermedad, se ha resuelto
eliminar brutalmente sus consecuencias.
Por
último, además del tema sustancial, ético y científico, no debe
pasarse por alto que la Legislatura de la Ciudad se ha extralimitado
en sus facultades, legislando sobre temas propios de la ley de fondo,
en forma claramente inconstitucional. |