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PUNTOS QUE FUERON ABORDADOS POR LA DIRECTIVA DE LA
CONFERENCIA EPISCOPAL venezolana CON EL
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA
1.
Esta tarde, nos reunimos como nueva directiva de la Conferencia
Episcopal Venezolana con el Sr. Presidente de la República, Hugo
Chávez Frías para presentarle nuestros saludos e iniciar un diálogo
que mejore las relaciones Iglesia-Gobierno y contribuya a establecer
un clima favorable al entendimiento entre los distintos sectores
políticos y sociales del país.
2.
Acudimos a esta reunión en nombre y representación de todos los
arzobispos y obispos de la CEV para manifestarle al Sr. Presidente
nuestra determinación de continuar ejerciendo con toda libertad
nuestra labor evangelizadora en nombre de Jesucristo, convencidos de
que el ejercicio fiel de este ministerio fortalece nuestra iglesia y
contribuye al mayor bien del pueblo venezolano sin exclusión alguna.
3.
Los
obispos venezolanos mantenemos nuestra autonomía e independencia
crítica tanto del Gobierno como de la Oposición, así como nuestra
identidad y misión pastoral como un servicio indispensable para el
bien de todo el pueblo venezolano y como manifestación de nuestra
unidad interna como episcopado.
4.
Le
manifestamos con todo respeto al Sr. Presidente nuestra exigencia de
que sean evitados términos descalificatorios contra nuestros
documentos y contra algunos obispos, dejando bien claro que el diálogo
valedero y eficaz sólo es posible si se descarta la sospecha y la
injuria y estamos dispuestos a escucharnos y a respetarnos.
5.
Asimismo le exigimos que la Iglesia y sus Pastores no sean atacados en
programas de Radio y de Televisión oficiales y que la figura de
Nuestro Señor Jesucristo sea tratada con el debido respeto y dignidad.
6.
Le
explicamos al Sr. Presidente que tanto el último documento como los
anteriores, algunos de ellos escritos en momentos muy álgidos de
nuestra historia contemporánea, brotan de un cuidadoso discernimiento,
en un clima de escucha mutua y de oración, ajenos a la complacencia y
a la mentira, son aprobados por unanimidad, expresan nuestra unidad
interna y por ende merecen ser estudiados integralmente y con
seriedad.
7.
Nuestros “llamamientos no tienen otra intención u objetivo que
suscitar unas sanas inquietudes espirituales y morales, culturales,
humanistas y cristianas, que contribuyan a enderezar los caminos
personales y sociales de nuestras vidas… y a gestar un modo de vivir
más feliz para todos los que habitamos este país y una Iglesia
purificada de sus errores, más pura y santa, más acogedora y
servicial, más arriesgada y comprometida…” ( Exhortación Pastoral “Ser
luz del mundo y sal de la tierra en la Venezuela de hoy”, 85 Asamblea
Ordinaria de la CEV, 12 de enero de 2006, No. 12)
8.
Le
reiteramos al Sr. Presidente la grave responsabilidad del gobierno de
entrar en diálogo con toda la nación, de escuchar con tolerancia y
respeto las críticas constructivas dirigidas a su gestión hechas por
instancias serias y le manifestamos nuestra preocupación por algunas
instituciones particularmente cuestionadas por amplios sectores de la
población como la Asamblea Nacional y el Consejo Nacional Electoral.
9.
Le recalcamos que más allá de las discrepancias técnicas sobre el
avance o el retroceso de la pobreza y de otros indicadores del
desarrollo humano, estamos muy claros que debemos unirnos todos para
erradicar la pobreza y otros males que afectan seriamente la calidad
de vida de nuestro pueblo.
10.
Le manifestamos la necesidad de restablecer canales confiables de
comunicación que hagan más fluida la relación entre la Iglesia y el
Gobierno y permitan avanzar en el estudio de algunos temas álgidos
como el respeto a la vida, la Educación Religiosa Escolar, el ingreso
de nuevos misioneros al país entre otros.
11.
Citando nuestra última Exhortación le manifestamos al Sr. Presidente
nuestra convicción de que “ en lugar de la polarización y exclusión
necesitamos una progresiva cohesión de los ciudadanos en planes y
programas, aun pequeños y modestos, que nos integren y asocien en la
búsqueda del mejoramiento de la realidad concreta en que vivimos…Junto
con los sacerdotes, nuestros hermanos en el ministerio o servicio
pastoral y las personas consagradas seguiremos acompañando a nuestro
pueblo de modo preferente a los más pobres y necesitados, a los
enfermos y encarcelados, comunicándoles la fuerza y la esperanza del
mensaje central del evangelio: el amor que Dios Padre nos tiene como a
sus hijos y el amor que como hermanos tiene que distinguirnos.”
(Exhortación, Nos. 6 y 9).
Caracas 25 de enero de 2006 |