CONSUDEC
Comentario editorial 49
Por
el padre Hugo Salaberry SJ.
PERFECCIONAMIENTO DOCENTE
En estos últimos
tiempos, desde este espacio de comunicación que tenemos en la
editorial de nuestro periódico, venimos pensando en las líneas de
acción y reflexión que nos proponemos atender desde CONSUDEC que debe
ser vínculo de unión en la diversidad.
Decimos CONSUDEC, y
hablamos de todas nuestras escuelas, las instituciones que representan
a la educación católica en cada rincón de nuestro país y que junto a
la gestión que hacemos desde aquí formamos parte de esta familia
próxima a sus ochenta años de vida.
Entre los temas que
les acerqué en las anteriores editoriales, dejé para otro momento, el
del perfeccionamiento docente.
Ahora a un mes de
nuestro tradicional Curso de directivos de los niveles Inicial y EGB
en el mes de julio, es un buen momento para reiniciar el tratamiento
del tema.
Quienes nos acompañan
de cerca en estos eventos educativos, conocen lo complejo de realizar
año a año estos encuentros nacionales. Se pretende ofrecer paneles con
temáticas ajustadas a las problemáticas coyunturales de la agenda del
momento, seminarios para todas las especialidades de nuestra
educación, docentes expositores de reconocida trayectoria del país y
del extranjero, exposiciones con las últimas novedades en la oferta de
recursos para la educación.
Sé que todo suma.
Igual, leyendo unos
párrafos de nuestro documento rector, “Educación y Proyecto de Vida” (E.P.V.),
se encuentra más luz para seguir avanzando en el camino de la
profesionalización docente y nos hace surgir nuevos interrogantes
sobre la tarea.
“La educación ha de
ser personalista: ha de fundarse en una adecuada concepción de
la persona; personalizada: ha de estar atenta a la
idiosincrasia de cada cual en su singular y original presencia en el
mundo. Pero en definitiva, y por definición, ha de ser
personalizante, es decir, centrada en promover y llevar a la
madurez las notas constitutivas de la persona, considerada por
supuesto en profunda interacción con otras personas, ya que sin ellas
no logra su desarrollo”.
(E.P.V., 28).
“La educación va
muchísimo más allá de la función informativa, más allá de la
transmisión cultural y científica. Trasciende los planteos
académicos, y piensa en el hombre todo y en todos los hombres como
personas y como comunidad. La diversidad de los saberes instrumentales
ha de contribuir al bien total de la persona y no ser incorporados de
tal modo que le causen deterioro”.
(E.P.V., 29).
“Surge de aquí la
necesidad de cultivar la observación, la apertura a la realidad, la
respetuosa actitud contemplativa ante la naturaleza, el criterio para
discernir, la actitud sanamente crítica y valorativa, la capacidad de
interpretar los hechos y el sentido de los signos de los tiempos. En
síntesis, voluntad de verdad y justicia como fidelidad al ser,
prudencia como virtud rectora hacia los fines propios de cada cosa:
ubicarse.
(E.P.V., 33).
“Correlativamente
resulta indispensable tener el marco de referencia de una cosmovisión
congruente a la luz de la cual surjan claras y rectas convicciones
respecto al sentido, valor y uso del poder, de las posesiones, el
dinero, la fama, el éxito, el sexo, el ocio, la publicidad, los medios
de comunicación social, etc.
Tal es el camino
hacia una jerarquía de valores y orientaciones de conducta que sirva
de base a una opción fundamental en la vida: el paso de la
indefinición o ambigüedad a la definición y orientación existencial.
De tales
confrontaciones surge sin duda la disposición de transformación
responsable de la realidad en función de objetivos más humanos y
trascendentes, mediante estrategias y acciones igualmente dignas y
humanas”.(E.P.V.,
34).
Por eso surgen las
preguntas que por otro lado el mismo documento señala: ¿Cómo
estructurar y configurar esa integración armoniosa de los saberes
instrumentales y cómo hacerlo en función de algo más allá de un
perfeccionamiento narcisista, algo que signifique trascendencia y
profundidad? ¿Cuál es la tarea medular de la educación? ¿En qué
consiste esa educación como promoción del personal proyecto de vida?
¿Cómo traducir el “aprender a ser”?
El costoso trabajo de
acercar ininterrumpidamente este espacio de capacitación docente,
tiene muchas razones que nos incentivan a realizarlas y a mejorarlas
cada vez mas.
Los párrafos de E.P.V.
tienen la fuerza de los clásicos en cuestionarnos e interpelarnos sin
debilitarnos. Son tan claros, que lejos de hacernos bajar los brazos,
nos queda la impresión grata de habernos renovado con sus criterios
tan amplios y a la vez tan seguros.
Y los mismos párrafos
nos llevan a hablar de los encuentros de julio, de la indudable
alegría del encuentro, el vernos y el compartir realidades de los
compañeros de otros lugares, ciudades y provincias del país.
Confortarnos con el trabajo mutuo, en el acercar ideas, problemas y
soluciones, chequear experiencias y sentirnos un solo corazón en la
sacrificada y apasionante tarea de educar en condiciones tan difíciles
como las que vive nuestra gente.
Oportunidades que se
renuevan para fortalecer vínculos, para sentir que formamos parte de
algo mas grande que nuestra aula, aprender de la experiencia de otros,
en los aciertos y en los errores, esquivando dificultades y cargarnos
de ánimo.
Cada curso realizado
en nuestra casa, tiene estas características especiales de comunidad
reunida, de familia unida, de lazos fraternos que se niegan a romper a
pesar de ambiciones y peleas por espacios de poder.
Luego de cada
encuentro, las preguntas vuelven a surgir.
¿Nuestros cursos,
nuestras instancias de perfeccionamiento, son personalistas? ¿Son
personalizados y personalizantes? ¿Partimos de una adecuada concepción
del hombre y de la persona? ¿Llevan a la madurez las notas
constitutivos de la persona? ¿No habremos puesto demasiada importancia
en la función informativa? ¿Tienen presente a los docentes como
personas y como comunidad? ¿Son abiertos a la realidad? ¿Buscan la
verdad y la justicia como fidelidad al ser? Los pasos que damos, ¿nos
ayudan a pasar de la indefinición o ambigüedad a la definición y
orientación vocacional?
Todo suma, pero los
interrogantes quedan.
En el día de
Solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor que quiso ser pan
fragmentado para que nosotros seamos un solo corazón y una sola alma,
nos ayude a hacer eso mismo de nuestras escuelas, de la educación en
la Patria, de la familia argentina.