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CONSUDEC
Comentario editorial 50

Por el padre Hugo Salaberry SJ.



LA COMUNICACIÓN EN EL HECHO EDUCATIVO


Veníamos comentando algunos puntos que hacen a nuestra tarea prevista para estos próximos años. En esta ocasión no quiero olvidar, claro está, que el segundo miércoles de julio, cuando la publicación se edita, es 9, día de nuestra Independencia.

Hablábamos de la continuidad de la reforma educativa, del perfeccionamiento docente, de las dificultades que tenemos para trabajar de manera unida en nuestras comunidades educativas y  por supuesto nos acompañó nuestro documento rector, Educación y Proyecto de Vida.

A continuación de los párrafos citados en el editorial anterior, me encuentro con estos dos que ahora transcribo. Se me ocurren oportunos para lo que hoy quería compartir.

“El momento de la verdad y el modo de conducir a ella forman parte de la verdad. En la comunicación humana, el análisis de la verdad va más allá del mundo del emisor, incluye al receptor y al contexto. No basta estimar que lo que uno dice es verdad. Es necesario tener en cuenta, qué habrán de entender, y más aún qué resonancia desencadenará la comunicación de una realidad. Y cuando con una verdad no se construye comunión, no se está plenamente en la verdad. Hacer concientizar problemáticas que de ningún modo podremos gobernar ni conducir, normalmente no es sino imprudencia, alarde y ostentación de saberlo todo o incapacidad de autogobernarse: a menudo resentimiento, impaciencia y falta de experiencia.

Ayudar a crecer y madurar exige atención al momento oportuno y requiere su tiempo de proceso. Pero esto no es excusa para la dilación. Dejar en la inconsciencia cuando se necesita y se puede provechosamente asumir una realidad para modificarla es traicionar a las personas, los grupos y la sociedad, ya que la toma de conciencia es el primer paso para un proceso de liberación y madurez personal y comunitaria. No permitir la toma de conciencia, no ayudar a lograrla es manipular al ser humano, impedir su desarrollo integral”. (E.P.V.,35).

La importancia educativa que tiene la comunicación, a la sazón mencionada en este primer párrafo que acabamos de leer, nos hace caer en la cuenta de la importancia fundamental que tiene, sobre todo en este tiempo, el tema de la comunicación en el hecho educativo.

Consudec llega a ustedes de varias maneras: a través del curso de febrero, de los cursos de julio, del proyecto de los 100 y de los 1.000, del portal en internet, de la entrega del Divino Maestro, a través de la publicación quincenal... Todo tiene su sustento en la comunicación.

Acercarnos a ustedes de una manera actual, eficaz, útil, renovadora, que tenga en cuenta nuestras raíces  y nuestra identidad como escuela católica es una preocupación constante. Quizá haya cambios que deban intentarse y otros que requieren ser más evidentes, pues no se notan.

¡Dios nos libre de querer cambiar porque todos cambian! Es claro que no considero ése un criterio a llevar a cabo.

Debo reconocer, en todo caso, que muchas veces nos han reprochado el no haber accedido aún al cambio de formato del periódico y respecto de este punto, tengo alguna novedad que comentarles y quiero hacerlo en este espacio, pues sé que muchos de ustedes lo leen.

El replantearnos la posibilidad de optimizar recursos en todas las actividades que Consudec lleva adelante, no sólo en la Casa de la Educación, sino en los eventos que organiza, es una preocupación cotidiana. Sin embargo hemos recibido un nuevo ofrecimiento respecto de la transformación del periódico y que pondríamos en ejecución próximamente.

Sin descartar la posibilidad de achicar el formato, nuevamente en estudio, la propuesta consiste en intentar reducir el número de páginas sin reducir el contenido enviando más ejemplares por el mismo precio. La propuesta es más que interesante. Probablemente a partir de agosto, en conmemoración del cuarenta aniversario de la publicación, tendrán noticias nuevas, que esperamos sean buenas nuevas. 

Esta decisión incluye una campaña con el único fin tan largamente deseado de que la publicación llegue a todos los colegios católicos, por lo menos, y que esté además en la Sala de profesores y maestros.

Igual,  para aquellos que nos han seguido quicenalmente durante tantos años, dada la fidelidad con que aún nos siguen acompañando, hemos pensado y finalmente le ofrecemos: en el caso de los suscriptores personales podrán participar de manera gratuita en el próximo Curso de Rectores de julio. Para las instituciones suscriptoras, es decir, para quien venga en representación de ella,  podrá participar del mismo curso por un monto fijo de veinticinco pesos.

Ya sabemos que con esto no vamos a poder agradecerle todo lo que durante estos años hemos recibido. Intenta ser un reconocimiento por todos esos años de fidelidad y de acompañamiento, muchas veces silenciosos, pero muy concreto y eficaz.

Hemos subrayado en negrita esta parte del texto disparador: “En la comunicación humana, el análisis de la verdad va más allá del mundo del emisor, incluye al receptor y al contexto. No basta estimar que lo que uno dice es verdad. Es necesario tener en cuenta, qué habrán de entender, y más aún qué resonancia desencadenará la comunicación de una realidad”.

Espero y deseo que entiendan estos pasos que hacen a los cambios y reciclaje de nuestro organismo en el que está incluido, por supuesto, el periódico.

Nuestra misión quiere priorizar la capacitación y la integración de cada una de las comunidades educativas y de toda nuestra comunidad. En la era de la comunicación, no siempre es fácil comunicarse, con lo cual se hace asimismo difícil conocer y participar de las necesidades y logros de cada uno. Fortalecer las redes de comunicación será un esfuerzo que no podremos dejar de realizar.

Indudablemente hay muchas cosas que deberemos seguir revisando. El mercado hace sentir su peso desleal y de allí que toda decisión esté siempre condicionada por números que deben cerrar. A pesar de esto hemos tratado de no bajar la calidad de ninguno de los servicios que Consudec ofrece. Igual, les comento lo que ocurrió en uno de nuestros colegios en febrero pasado. Cuando una profesora solicita permiso a su directora para participar del curso de rectores, le responde: “No vale la pena que vayas porque no viene nadie de afuera...”. En fin

En el mes de la Independencia y cercanos todavía a la Fiesta del día de la Bandera, honramos a la Patria en ella y con Francisco Luis Bernárdez volvemos a decir:


Esta bandera es la bandera que nos une,

y nos congrega en un lugar y en una historia,

esta bandera es el alma de la Patria,

su voluntad, su entendimiento y su memoria.

Si algo valemos es por ella,

que nos agranda con su fuerza generosa.

El resplandor que la ilumina no es del sol,

sino del Ser Creador que hizo las cosas.

Su luz del cielo nos alumbra,

su sombra nos ampara y nos convoca;

mientras vivamos peregrinos en la tierra

seamos dignos de su luz y de su sombra.

Quiera el Señor que así la sigamos

cuando nos llame como ayer a la victoria.

Y si la muerte algún día no nos deja,

que por nosotros nuestros hijos nos respondan.


(Fragmento correg.)


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