| Fundación S.P.E.S. Bolívar 216/18 (1066) Buenos Aires, tel.: 4343-7702 FICHA 57 - Septiembre de 1999 Sectas "La expansión de las sectas y de nuevos movimientos religiosos que atraen a muchos fieles y siembran confusión e incertidumbre entre los católicos, es motivo de inquietud pastoral. Es necesario analizar profundamente el problema y encontrar líneas pastorales para afrontarlo". (Juan Pablo II, a los obispos argentinos, 7 de febrero de 1995.) FICHA Nº 57EL YOGA Y LOS CATÓLICOS Mónica de Lopez Roda
Es muy común en estos días oír hablar de yoga en los medios de comunicación masivos,
leer en las revistas artículos sobre sus bondades o estar relacionados con personas que
en algún momento de su vida han practicado o practican esta disciplina. ¿Qué es el yoga?
Según los entendidos el yoga es unión, unión de la materia y el espíritu, del
microcosmos con el macrocosmos y del hombre con lo infinito, con la conciencia cósmica,
con la verdad, con Dios, con la luz o como quiera llamarse a la última realidad.
KARMA YOGA en virtud del trabajo y de la acción. Es fundamental la respiración profunda que aumenta la circulación del prana, que sería la fuerza vital y cósmica. El Bhagavad-Gitá es la obra más fundamental sobre el yoga en la literatura clásica de la India junto al Yoga- Sutra escrito por el maestro Patañjali, quien resumió la base de la doctrina y de las técnicas yoga. El Cristianismo y el yoga
Ante el fenómeno de la difusión de esta práctica en ámbitos católicos surgen
inevitablemente varias preguntas: ¿Qué tiene que ver todo esto con el cristianismo?
¿Puede un católico hacer yoga como ejercicio postural simplemente? ¿Cuáles son los
peligros del yoga? Mario Puertas, señalado como un especialista en el tema manifestó: «Se ha producido un grueso error y confusión al introducir la palabra yoga para presentar a una actividad que tiene más de acrobacia, gimnasia, educación física o contorsionismo, confundiendo a las personas y a las autoridades encargadas de velar por la salud física y mental en esas actividades» y añade: «Yoga es un sistema filosófico que persigue a través del cuerpo una sosegada salud y calma mental para concentrarla y, a través de la meditación, culminar en una sublime autorrealización» (Diario El Litoral de Santa Fe, 5/5/97). El «maestro» De Rose, Presidente de la Confederación Nacional de las Federaciones de Yoga del Brasil y ex-titular de la Federación Internacional de profesores de Yoga, quien dicta cursos sobre el Tantra y Kundalini, variantes del yoga que cultivan la sexualidad como una gran palanca para el autoconocimiento y el crecimiento interior, advierte que «en cada país occidental surgió una interpretación consumista del yoga para adaptarse a las necesidades del mercado, distinta del original hindú» y que «los beneficios que consigue no son el objetivo de la práctica, son consecuencias, efectos laterales. El objetivo es el estado de samadhi, de megalucidez» (Diario Página 12, 19/12/96). En el diario La Capital de Rosario el 22 de enero de 1995 salió un artículo de Amalia Fiscella ( Profesora de yoga y Directora del Círculo Yoga Integral) titulada «El yoga no es religión, tampoco gimnasia, ni libertinaje». Sin embargo algunas frases textuales del artículo no corroboran lo anterior: « En la India todo lo que hace el hombre está ligado a lo religioso, de allí la relación del yoga con lo devocional». «... y así el yoga puede ocupar el lugar que le corresponde en un trabajo interdisciplinario, adecuado a nuestras necesidades y tradición, recitando el mantra Jesús, percibiéndose creado por la gracia de Dios en una parroquia cristiana, o invocando el OM, sintiéndose Dios, en una ceremonia hinduísta...» Ismael Quiles S.J. en su obra «Qué es el Yoga» apunta: «La mayoría de los centros yogas están a la vez inspirados por doctrinas religiosas yogas, que suelen mezclar con la práctica de los ejercicios gimnásticos. Esto hace que en los centros yogas haya, en general, un ambiente religioso que no condice con los principios católicos. En tal caso, la experiencia nos dice que si el católico no posee ideas claras, el efecto es contraproducente. En vez de la serenidad psicológica, se cae con frecuencia en una confusión y a veces distorsión psíquica, que desorienta y desequilibra más en la vida.» Si el yoga tiene como meta la unión (yugo) con Brahma (concepto hindú de Dios: el Total, el Absoluto) es imposible separar el ejercicio de su filosofía.
Todos los ejercicios, todas las posturas, todos
los movimientos respiratorios han sido concebidos con un fin religioso y metafísico. En segundo lugar podríamos mencionar a muchos grupos de características sectarias que ofrecen cursos de yoga, a los cuales acuden personas, que desconocen que detrás de los mismos hay toda una estructura destinada a la captación de nuevos adeptos. Y en tercer lugar estaría el yoga como tal, es decir con el contenido religioso y metafísico que realmente posee, aquel ligado a los textos clásicos donde se encuentran sus principios y leyes, aquel que tiene como meta la unión (yugo) con Brahma (concepto hindú de Dios: el Total, el Absoluto), aquel en el cual todos sus ejercicios, todas sus posturas, todos los movimientos respiratorios han sido concebidos con un fin religioso y metafísico, siendo en consecuencia, incompatible con el cristianismo. Citando nuevamente a Ismael Quiles S.J., un experto inobjetable en el tema, en el libro ya mencionado advierte: «Es inevitable que en las explicaciones teóricas (del yoga), generalmente anexas a los ejercicios prácticos, se introduzcan ideas que no pueden se admitidas por un católico; más aún, que, a nuestro juicio, son contraproducentes para la auténtica formación psicológica y religiosa». Bibliografía para profundizar
Suplemento del boletín AICA Nº 2231
del 22 de setiembre de 1999 Copyright © 1996 AICA. Todos los derechos reservados. |