PREOCUPAN A LOS OBISPOS PROYECTOS A FAVOR DEL ABORTO
Buenos
Aires, NOV 15 (AICA): Al término de su 86ª Asamblea Plenaria,
realizada en la casa de ejercicios María Auxiliadora, de San Miguel,
los obispos argentinos plantearon su preocupación por la existencia
de “proyectos de ley que pretenden legalizar el horrendo crimen del
aborto”. Por ello, subrayan la necesidad de “leyes que promuevan la
vida”, que es “el primero de los derechos humanos -inalienable e
irrenunciable-“ y defiendan su “santuario” que es la familia.
Tales reflexiones forman parte de un documento titulado “Familia,
comunión de amor, tarea de todos”, dado a conocer este mediodía,
luego de seis días de reuniones en las que plantearon su
preocupación por las “circunstancias críticas que atraviesa la
familia y en la asistencia que procuramos ofrecerle”.
Entre
otras cosas, dejan en claro que “la familia se funda en el
matrimonio, elevado también por Cristo a la dignidad de sacramento,
constituido por la unión estable, perdurable, entre un varón y una
mujer que comparten un proyecto común abierto a la comunicación de
la vida. Por eso no se la puede equiparar a ningún otro tipo de
unión”.
“Por
eso -afirman los pastores- quienes tienen responsabilidad de
legislar deben procurar hacerlo en el ámbito de un análisis sereno,
abierto a la verdad y respetuoso del bien común de la sociedad,
conscientes además del valor educativo que tienen las leyes. Una ley
justa ennoblece y promociona a la sociedad. Esto lo reiteramos
preocupados por la existencia de proyectos de ley que pretenden
legalizar el horrendo crimen del aborto”.
“También en el proceso de crecimiento de la vida humana
-manifiestan en otro punto-, consideramos inaceptables, y a veces
totalitarias, las leyes que tienden a imponer planes de educación
sexual en las escuelas sin tener en cuenta el derecho primario y
natural de los padres a la educación de los hijos y sin referencia
a los valores morales y religiosos”.
Tras
enaltecer “la belleza de la familia”, que le viene, ante todo, de
ser obra de Dios, sostienen que esa familia “merece el título de
‘santuario de la vida’. La vida humana, realidad preciosa y sagrada,
debe ser respetada desde su concepción hasta su fin natural. Así lo
reconocen también la Constitucional nacional y las de muchas
provincias”.
Luego
llaman a “recrear la convivencia familiar”, porque “la familia tiene
por vocación original ser escuela de humanidad, de sociabilidad y de
amor. En su seno se debe reconocer la propia dignidad, se debe
aprender a convivir y a descubrir la maravilla del amor. La familia
se convierte así en remedio por excelencia para superar los efectos
nocivos del desamparo y del abandono, con trágicas consecuencias de
violencia, delincuencia y adicciones, que sufren especialmente los
jóvenes”.
“Muchas veces -añaden- el desamparo y aún el abandono se deben a
las condiciones de extrema pobreza e incluso de miseria que aquejan
a tantos grupos familiares y a tantos ciudadanos en nuestra Patria.
Urge instaurar -lo decimos una vez más- una justicia demasiado
largamente esperada y promover la cultura del trabajo, requisito
necesario para un futuro más humano”.
En
otro tramo del mensaje, los obispos argentinos se refieren al
“influjo negativo que ejercen muchos medios de comunicación sobre
las familias”, y llaman a sus responsables a utilizarlos promoviendo
“los auténticos valores que alienten a las familias y no las dañen
de ningún modo”.
También reconocen “como comunidad eclesial y particularmente como
pastores, las deficiencias en la atención y acompañamiento de las
familias, manifestadas por ejemplo en una predicación, una
catequesis y una educación escolar insuficientes; en orientaciones
morales a veces no plenamente concordes con la enseñanza de la
Iglesia; en la ausencia de consideración de temas indispensables
para la convivencia familiar, como la castidad conyugal -recta
vivencia de la sexualidad- y el mutuo respeto debido entre sus
miembros, especialmente con relación a la mujer. Nos duele también
comprobar que algunas situaciones difíciles son tratadas sin
suficiente espíritu de misericordia”.
Por
ello se proponen “subsanar esas deficiencias con una pastoral
orgánica que la revalorice, y en ello comprometer lo mejor de
nuestros esfuerzos para atenderla y ayudarla siguiendo las
orientaciones del documento ‘Navega mar adentro’”.
En el
final, expresan su anhelo de que “en el amor manifestado en la cruz,
las familias heridas por el dolor o por cualquier clase de rupturas
puedan transfigurar sus situaciones y renovar la esperanza”. Además,
agradecen “a tantas familias de nuestra Patria por su testimonio
silencioso de alegría y fidelidad al don de Dios, y las alentamos a
no decaer en la tarea de hacer de cada hogar una escuela de
comunión, solidaridad y santidad”.+
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