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UNA MIRADA A "LA PASIÓN DE CRISTO"

Buenos Aires, MAR 23 (AICA): Al comentar en el matutino La Nación la película “La Pasión”, el vocero del arzobispado de Buenos Aires, presbítero Guillermo Marcó, recordó  -citando algunos casos que así lo certifican-  que las relaciones entre judíos y católicos son “muy buenas” y pidió a los potenciales espectadores que “no compren” una polémica que arranca en los Estados Unidos.

También recomendó leer los Evangelios para juzgarla, porque para discutir hacen falta “argumentos objetivos, y nadie que la vea puede afirmar que no fue así, aunque podrá disentir en los matices de las interpretaciones, que no hacen a la esencia del problema”.

El texto del comentario del sacerdote porteño es el siguiente:

 Está por estrenarse en la Argentina la película "La Pasión de Cristo"; la comunidad judía se preocupa y los medios se lanzan a la cacería de la polémica buscando enfrentamiento. En la Argentina de hoy, las relaciones entre judíos y católicos son muy buenas. Por si alguien no lo recuerda bien, en el terrible atentado contra la embajada de Israel, también resultaron destruidos un asilo de ancianos y gran parte de la parroquia Madre Admirable. Murieron, además de las víctimas judías, un sacerdote católico, el padre Juan Carlos Brumana, y muchas ancianas que allí vivían. Testimonio de esta hermandad en la tragedia, descansan en un mural en la catedral de Buenos Aires, en la capilla de la Virgen de Luján, patrona de la Argentina: fragmentos del libro de Samuel, trozos del Talmud hallados allí junto a otros textos de los campos de Auschwitz, como testimonio mudo que nos une ante el dolor frente al odio. El cardenal Bergoglio sostuvo: "Si algún cristiano incurre en antisemitismo, comete un pecado contra la ley y un acto inaceptable desde el punto de vista religioso".

Enfrentamiento

Creo que no deberíamos comprar una polémica que arranca con Mel Gibson y su enfrentamiento con la comunidad judía norteamericana, que le quitó el financiamiento e hizo lo imposible por impedir la distribución del film, a raíz de los temores suscitados por su peculiar forma de ser y sus afirmaciones controvertidas. Me gustaría analizar el resultado final en forma objetiva, dejando de lado a su autor.

El film fue analizado por el Vaticano; el portavoz de la Santa Sede, Joaquín Navarro Valls, declaró: "La película es una trascripción de los textos de los Evangelios". En buen castellano significa que, si de verdad usted quiere saber qué sucedió y cómo fue, para formarse una opinión sobre la objetividad del mismo, lea los Evangelios y juzgue luego. Para discutir hacen falta argumentos objetivos, y nadie que la vea puede afirmar que no fue así, aunque podrá disentir en los matices de las interpretaciones, que no hacen a la esencia del problema.

El otro argumento es que no hay que verla, porque según comentarios recogidos de algunos críticos, recopilados en una lamentable nota escrita por el periodista judío Frank Rich, de The New York Times, y reproducida por LA NACION el 14 de marzo de 2004, "es un ejercicio homoerótico de morboso sadomasoquismo, especial para aquellos a quienes les gusta ver jóvenes desnudos despellejados vivos durante mucho tiempo, convenientemente empacada con el sencillo envoltorio marrón de la religiosidad". Diría que es de esperar que el autor del artículo reciba la reprobación de la colectividad judía, ya que este tipo de comentarios sobre la sensibilidad religiosa y la contemplación de Cristo que la película nos provoca suena peyorativo y a una falta de respeto. Actitudes como ésta dividen más que unen.

Jesús

Quisiera que tomáramos en cuenta los tormentos a los que fue sometido Jesús. En primer lugar, los morales: la traición de Judas (que lo vendió por treinta monedas), las negaciones de Pedro (que mintió públicamente diciendo que no lo conocía), el abandono del resto de los discípulos salvo San Juan, la injusticia de los juicios de sus dignatarios religiosos y el desprecio de parte de su pueblo.

Los sufrimientos físicos: 40 latigazos con un látigo de 6 tientos de cuero, con puntas de hueso para que desgarraran la piel, la coronación de espinas y los golpes de los soldados, cargar el madero de la cruz durante un largo trayecto hasta fuera de las murallas de Jerusalén, caer desplomado tres veces y, por último ser clavado en la cruz con clavos de 12 centímetros.

Si alguien quiere ser realista para filmar esto, no puede mostrar menos que lo que se ve; sin embargo, cada vez que las imágenes agobian por la dureza, hay un recurso a la ternura. En primer lugar, la presencia de María, la madre que acompaña y alivia el dolor con su actitud y su mirada; los recuerdos de Jesús en su vida pública; los gestos de muchos otros compatriotas judíos, para compensar la crueldad de los romanos, y un maravilloso juego de miradas que suscitan amor y compasión. En todo momento, la actitud de Cristo está enmarcada en el trasfondo de lo que anuncia el profeta Isaías: "Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro tan despreciado, que lo tuvimos por nada. Pero él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias y nosotros lo consideramos golpeado, herido de Dios y humillado. El castigo que nos trae la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados". "Fue detenido y juzgado injustamente y ¿quién se preocupó de su suerte?" (Isaías 53, 3-5. 8).

Su pasión no es un sufrimiento ciego; se vive asumiendo el dolor desde el perdón de ayer de hoy y de siempre, ofrecido al mundo entero para su redención. Si nos duele mirarlo, más le costó a él padecerlo, y lo hizo por nosotros. En la Argentina de hoy, gracias a Dios, no se pintarrajean sinagogas con leyendas agraviantes, ni se insulta o se expulsa o se mata a los rabinos. Sí se puede pintar la Catedral e insultar la fe católica, ante lo cual recibimos inmediatamente la solidaridad de judíos, islámicos y evangélicos. Se puede expulsar a religiosos y agraviar e insultar al nuncio apostólico y al obispo de San Luis. En Santiago del Estero se investiga la muerte de monseñor Sueldo durante el gobierno de los Juárez y se persigue e investiga con espionaje a los sacerdotes y al obispo actual. Se impulsan por decreto desde el Estado en las escuelas enseñanzas contrarias a nuestra fe. ¿Podremos todavía ir al cine a ver una película sobre Jesucristo o habrá que pedir perdón y permiso?+

 

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