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Nacido en Italia, el
año 250 fue enviado con otros misioneros a las Galias. Se estableció
en Lutecia, actual París, predicó el Evangelio en la isla del Sena y
fue el primer obispo de París. Por las numerosas conversiones que
obraba con su palabra fue arrestado, y tras una larga prisión,
decapitado con los santos Rústico y Eleuterio. Sus restos fueron
arrojados al Sena, pero los cristianos lograron rescatarlos y darles
sepultura. Más tarde, sobre su sepulcro se construyó una capilla,
junto a la cual se erigió la gran abadía de Saint-Denis, panteón de
los reyes de Francia. Desde el siglo VI se lo reconoce como patrono
de París y el pueblo lo considera el protector de Francia. |