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Este santo, llamado
también Elmo, era muy venerado en la antigüedad como patrón y
auxiliador celestial de los marineros. Era un obispo sirio de Formia,
en la Campania, que huyó durante la persecución de Diocleciano para
refugiarse en el Monte Líbano, donde vivió como ermitaño. Al tiempo
fue descubierto y condenado a muerte hacia el año 303. Del nombre de
San Erasmo, o San Elmo, se derivó San Telmo, por lo que los
marineros llamaban "fuego de San Telmo" a ciertas descargas
eléctricas de color azul sobre mástiles y palos mayores, de las que
el santo los protegía. |