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Era natural de Florencia. Terminados sus estudios en París, ingresó
en la Orden de los Siervos de María, de la que llegó a ser Superior
General. Era tal su fama, que a la muerte de Clemente IV, los
cardenales deseaban sentarlo en la sede de San Pedro, pero él se
ocultó en el monte Juniate por espacio de tres meses hasta que fue
elegido Adriano V, que vivió 40 días y luego Gregorio X. Este papa
envió a Felipe para que pacificara y calmara la animosidad que
existía entre los Güelfos, adictos al papado, y los Gibelinos,
partidarios del emperador. Murió en Todi, Italia, el año 1285. |