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Nacido a fines del
siglo IX en una aldea del Condado de Namur, Bélgica, recibió una
educación correspondiente a la profesión de las armas. En una
ocasión en que en cumplimiento de una delicada misión viajó a París,
entró al monasterio de San Dionisio para hacer oración. Quedó tan
impresionado con el sosiego y la felicidad de la vida religiosa que
determinó renunciar al mundo y vestir el hábito de San Benito en ese
monasterio. Nueve años después fue ordenado sacerdote. Al poco
tiempo, dada su vida ejemplar y virtuosa, fue designado abad del
monasterio de Breña y desde allí se convirtió, durante 22 años, en
el reformador de la vida religiosa de numerosos monasterios de
Flandes. Murió en el año 959. |