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Discípulo de San
Policarpo, nació en Esmirna hacia el año 130. Su maestro lo envió
a Francia donde ejerció el sacerdocio en la Iglesia de Lyon, de la
que luego fue obispo, llegando con el tiempo a ser cabeza de las
iglesias de las Galias. Es en esa oportunidad en que se declara
defensor de Cristo y de su Iglesia, contra la herejía de los
gnósticos contra quienes escribió cinco libros. Ireneo, además de
fogoso apologista, fue un profundo teólogo. Se lo ha llamado el
padre de la teología católica. Fue el primero que se propuso hacer
la síntesis razonada de la fe cristiana. San Jerónimo le atribuye
el título de mártir, porque se cree que murió durante la
persecución de Septimio Severo, el año 202. |