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Hijo de Amós, Isaías
vivió en la segunda mitad del siglo VIII a.C., durante los reinados
de Osías, Joatán, Acaz y Ezequías, reyes de Judá. Fue el mayor de
los cuatro grandes profetas del Antiguo Testamento. Profetizó que
Sión sería redimida y que una Virgen daría a luz al Salvador. En sus
profecías se encuentran más rasgos y alusiones al Mesías, el futuro
Cristo, que en todos los otros profetas. Por eso sus profecías son
llamadas “el quinto Evangelio”. Murió martirizado, cortado en dos,
en tiempos del rey Manasés de Judá (entre 693 y 639 a.C.). Su
sepultura había estado localizada en Paneas, junto al manantial del
río Jordán, y sus reliquias trasladadas a Constantinopla el año 442
en tiempo de Teodosio II. |