|
Romano de
nacimiento, Nicolás I realizó el ideal de un gran pontífice. Quedan
de él numerosas cartas, en las que se descubre su celo y vigilancia
pastoral. Aconseja a los reyes, exhorta a los obispos, contiene a
los herejes, refrena a los soberbios. Deshizo la resistencia tenaz
de Juan, arzobispo de Ravena; reprendió a Hincmaro, arzobispo de
Reims, por sus arbitrariedades en la Iglesia de la Galia; hizo que
el rey Lotario volviese a unirse con su primera mujer; reprobó la
elección de Focio, patriarca de Constantinopla, y contribuyó a la
conversión de los búlgaros. Murió el año 867. |