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Hijo del prefecto
de Galia, y funcionario civil también él, Petronio abandonó todos
los cargos y honores de que gozaba para ingresar al servicio de la
Iglesia. Pronto alcanzó gran fama de virtud. Viajó a Palestina,
donde pasó mucho tiempo recogiendo datos sobre los primeros tiempos
de la Iglesia. En el año 432 fue elegido obispo de Bolonia. Su
primer cuidado fue reconstruir la ciudad y sus templos destruidos
por las hordas de Alarico. Murió el año 445 rodeado del cariño de
todo el pueblo que lo consideró el padre de la ciudad de Bolonia. |