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Ante el juez que lo
juzgaba acusándolo de ser cristiano, respondió con palabras de
Homero en su "Ilíada": "No hay más que un sólo Jefe, un sólo Rey".
Murió decapitado el año 303, durante la persecución de Diocleciano
en Escitópolis, por orden del juez Fabiano. |