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Fue el sucesor de
San Melquíades y gobernó la Iglesia del año 314 al 335. Bajo
Silvestre I, la Iglesia, después de 300 años de persecución, salió
de las catacumbas. En este tiempo se edificaron, entre otras, las
dos basílicas: San Juan de Letrán y San Pedro. El año 325 reunió en
Nicea el primer concilio ecuménico al que asistieron más de 300
obispos y el mismo emperador Constantino; allí se condenó la herejía
de Arrio. En otro concilio, celebrado en Arlés, se estableció que la
fiesta de Pascua se celebrase el domingo después del día 14 de la
luna de marzo. Después de gobernar la Iglesia durante 22 años, murió
santamente el año 335, a edad muy avanzada. |