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Sucedió en el 432 al papa San Celestino I. De temperamento pacífico
trató con espíritu conciliador a ciertos herejes pelagianos y
nestorianos. Restauró la basílica de Santa María la Mayor, en cuyo
frontispicio aún se lee: "Virgen María, yo, Sixto, te he dedicado
este nuevo templo". Murió el año 440. |