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San Sixto sucedió a San Esteban en el pontificado, el año 257.
Durante la persecución del emperador Valeriano, en el año 258, fue
muerto en el cementerio de Pretexto, donde se hallaba sentado en su
cátedra predicando a la asamblea de cristianos. Fue sepultado en el
cementerio de San Calixto. San Sixto fue, después de San Pedro, uno
de los papas más venerados. Junto con él murieron los cuatro
diáconos: San Genaro, San Vicente, San Magno y San Esteban. |