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Cuando el emperador
Marco Antonio desató la persecución contra los cristianos, una
doncella romana, Práxedes, se dedicó a prestarles toda clase de
ayuda: a unos los escondía en su casa, a otros los exhortaba a
permanecer firmes en la fe; sepultaba los cadáveres de los
mártires y procuraba que no faltase nada a los presos y a los que
trabajaban como esclavos. Murió el año 164, en Roma. |