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Nació en Londres en
1118. Por sus méritos, talentos y virtudes llegó a ser el Gran
Canciller de Inglaterra y obispo de Canterbury. Fue uno de los más
ilustres prelados benedictinos de la Edad Media. El rey Enrique II
depositó en él su confianza y lo distinguió con su amistad. Sin
embargo, cuando este mismo rey pretendió sancionar medidas lesivas
de las libertades de la Iglesia, Tomás defendió con energía la
independencia de la Iglesia contra el cesaropapismo del rey. "Como
sacerdote de Cristo –declaró– de buen grado moriría mil muertes
para defender la Iglesia de Dios". Fue asesinado en la Catedral por
orden del rey, el 29 de diciembre de 1170. El papa Alejandro III en
1173 lo proclamó santo. |