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Nacido en el
reino de Castilla en 1488, ingresó en la Orden de San Agustín, en
los años que otro famoso agustino –Lutero– se apartaba de la
Iglesia. Tomás de Villanueva combatió, en sus sermones y escritos,
la herejía protestante luterana. Pero el sello característico de
este santo fue la caridad. Rehusó, primero, el arzobispado de
Granada; pero Carlos V lo obligó más tarde a aceptar el de Valencia.
Repartió entre los pobres gran parte de sus rentas, y el día de su
muerte mandó dar hasta el último céntimo. Tuvo que morir en un lecho
prestado, el año 1555. |