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A comienzos del
siglo XVIII la fe cristiana llegó a Corea por obra de algunos
laicos. Una comunidad fuerte y fervorosa sin pastores, fue guiada y
cuidada casi exclusivamente por laicos. Durante las persecuciones de
los años 1839, 1846 y 1866, de esta comunidad salieron 103 mártires,
entre los que se destacaron el primer sacerdote coreano Andrés Kim
Taegon y el apóstol laico Pablo Chong Hasang. Los demás son 3
obispos, 7 sacerdotes, 20 catequistas, 8 vírgenes, y el resto
laicos, hombres y mujeres, ancianos, jóvenes y niños que con su
muerte consagraron los comienzos de la Iglesia coreana. El papa Juan
Pablo II en 1984 los proclamó santos. |