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Eran dos hermanos,
hijos de San Vital y de Santa Valeria. San Vital sufrió el martirio
en Ravena, en el siglo I. Sus hijos, Gervasio y Protasio, murieron
mártires en Milán, por orden de Astesio, general vencedor de los
marcomanos, en cuyo ejército habían luchado como valerosos
soldados. Sus cuerpos fueron descubiertos en el año 386, por San
Ambrosio, quien los hizo trasladar solemnemente a su iglesia. |