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Mariano era
lector y Santiago diácono. Durante la persecución contra los
cristianos ordenada por el emperador Valeriano, ambos fueron
apresados en Cirta (hoy Constantina, en Argelia). Después de ser
interrogados e instados a que renunciaran a la fe cristiana, el
gobernador los envió a Lambesa, a unos 130 kilómetros y ahí fueron
sentenciados a muerte. Los verdugos trataron con especial furor a
Mariano. Finalmente fueron decapitados con golpes de espada. Era el
año 289. Sus reliquias están en la catedral de Gubbio, Italia,
dedicada a la memoria de ambos mártires. |