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Eran dos soldados
que custodiaban a los apóstoles San Pedro y San Pablo en la cárcel
Mamertina, los cuales, viendo los prodigios que obraban los santos
apóstoles se convirtieron al cristianismo junto con otros 47 hombres
y mujeres. Murieron mártires en Roma, y sus cuerpos fueron
sepultados en la Vía Aurelia, en el cementerio de Dámaso, el 2 de
julio. La ciudad de Roma les tuvo gran devoción desde el siglo IV y
durante la Edad Media. A principios del siglo IX el papa San Pascual
trasladó sus reliquias a San Pedro, donde reposan en el altar del
crucero dedicado a su nombre. |