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Según creencia
general de los cristianos, la Virgen María es la mediadora entre los
hombres y Cristo, a través de ella bajan a la tierra los bienes
celestiales, y suben al cielo las peticiones de la tierra. Ya
durante su vida terrena, María comenzó a ejercer su poder intercesor
como en las bodas de Caná, o en Pentecostés. Ahora desde el cielo,
lo sigue ejercitando con ilimitada plenitud. A ello se debe la tan
arraigada devoción a María y el constante peregrinar de los
cristianos a los grandes santuarios marianos del mundo. |