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El 13 de
septiembre de 1692 la ciudad de Salta fue sacudida por un terrible
terremoto. En esa ocasión, la imagen de la "Pura y Limpia
Concepción", venerada en un nicho del altar mayor de la iglesia
matriz, se halló caída, al pie del altar, sin rotura alguna, y en
una actitud que fue interpretada como un milagro de la Virgen en
favor de la ciudad. Entonces el pueblo decidió sacar en procesión a
la imagen de la Virgen acompañada de la del Santo Cristo que se
veneraba en la misma iglesia. Inmediatamente cesaron los temblores y
la ciudad volvió a vivir. Poco después, el Cabildo resolvió jurar
por patrona a la Virgen del Milagro y recordar anualmente su día. La
fiesta congrega a una enorme multitud, llegada de toda la provincia.
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