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Ordenación diaconal de Sandro Báez
Homilía de monseñor Adolfo A. Uriona FDP, obispo de Villa de la Concepción del Río Cuarto en la ordenación diaconal de Sandro Báez (parroquia San Roque, 8 de septiembre de 2019)

Queridos hermanos:

Nos hemos reunido parara celebrar esta Eucaristía en la que Sandro será ordenado diácono permanente, un acontecimiento novedoso para esta comunidad dado que es la primera vez que ocurre.

Como lo indica la primera lectura, del libro de los Hechos de los Apóstoles, el diaconado fue instituido en los comienzos de la Iglesia como un ministerio que tenía la finalidad de servir a las mesas donde se alimentaban las viudas, las cuales junto con los niños eran las personas más vulnerables de la sociedad de entonces.

Siguiendo la enseñanza de su Maestro quien vino a traer la buena noticia a los pobres esta tarea la venían ejerciendo los Doce apóstoles.

Pero cuando la Iglesia fue creciendo en número y ante las quejas de los helenistas tomaron conciencia que descuidaban esta tarea, dado que debían dedicarse a la predicación del Evangelio. Por tanto, inspirados por el Espíritu Santo, decidieron instituir a 7 diáconos; de esta manera desde sus orígenes el diaconado estuvo orientado al servicio de los pobres. Por tanto, éste ha de ser tu cometido central Sandro. La cercanía desde el servicio a los más pobres que son los preferidos de Jesucristo.

Además, por otra parte, también formará parte de tu misión acompañar al párroco en la liturgia donde tendrás la facultad de leer el Evangelio, predicar la Palabra, administrar el sacramento del bautismo, asistir a los matrimonios y bendecir.

En consonancia con lo que San Pablo escribe a los Efesios cuando expresa que “cada uno ha recibido su propio don en la medida que Cristo los ha distribuido”, Sandro fue descubriendo que había recibido este don cuando sintió el llamado y estuvo varios años preparándose, acompañado de cerca por su esposa e hijos, hasta llegar a este momento culminante.

Podemos decir que al descubrir este nuevo llamado del Señor a ser diácono desde su condición de casado y padre de familia Sandro ha debido aprender, en sus años de formación, a conjugar equilibradamente su responsabilidad en la vida matrimonial y familiar con su servicio en la comunidad y ese será su desafío de aquí en más. Para ello deberá cultivar una auténtica vida espiritual.

Ahora bien, toda espiritualidad está íntimamente relacionada con la misión y su caso tendrá que vivirla desde sus obligaciones familiares y de trabajo, sumando ahora el ejercicio efectivo del diaconado donde deberá trabajar en comunión con su párroco en el servicio a la comunidad.

Es mi deseo qué busques ser “grande”, ser “el primero” al modo de Jesús el cual no vino a ser servido sino a servir y a dar la vida por nosotros y que no dudó, en la noche de la última cena, en humillarse como un esclavo para lavar los pies a sus discípulos.

Qué María Inmaculada y San Roque te bendigan y acompañen en esta misión que ahora comienzas.

Mons. Adolfo A. Uriona FDP, obispo de Villa de la Concepción del Río Cuarto
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