 Mons. Rubén Frassia, habló en la sede del Rotary Club de Avellaneda |
“Resulta preocupante la desigualdad social y económica que nos rodea, con todo lo que ello significa. Esta fractura que atraviesa nuestra sociedad, a pesar de que nos vayamos habituando a ella, requiere de nosotros buscar alternativas para alcanzar un mayor equilibrio”, advirtió el obispo de Avellaneda-Lanús, monseñor Rubén Frassia, al hablar en la cena en honor de Nuestra Señora de la Asunción, patrona de la diócesis, que se realizó en la sede del Rotary Club local.
El prelado consideró que también es “importante que nos ocupemos, mientras tanto, del que está en una posición más riesgosa, de nuestros hermanos más pobres, de los enfermos, de los ancianos, y también de los niños y jóvenes que están tan desprotegidos hoy día”, y estimó que “una buena propuesta para aliviar en alguna medida estos problemas sea asociarse para atender una necesidad concreta. No se puede hacer todo”.
“A veces, el desafío parece tan grande que ‘nos sentimos agobiados y afligidos’, como rezamos los Obispos en la Oración por la Patria. Pero, si nos unimos para trabajar por alguna carencia en particular, habremos empezado a hacer más digna la vida de nuestros hermanos”, aseguró.
Monseñor Frassia lamentó que “los argentinos estamos muy acostumbrados a no respetar las normas”, porque “detrás del incumplimiento de las reglas hay una falta de respeto por los demás. El otro se nos ha vuelto invisible. Esto tiene graves consecuencias, si no, veamos las proporciones dramáticas que adquieren los accidentes de tránsito”.
Tras sostener que “donde no hay respeto resulta imposible alcanzar una convivencia humana que colabore con la realización de cada uno”, dijo que “me duele cuando veo que no se respeta a los ancianos, a las mujeres embarazadas, a los lisiados. Ni hablar de la violencia que se vive en muchas escuelas. No debemos dejarnos arrastrar por esta corriente”.
“Con amor, respeto y paciencia tenemos que trabajar para educar en el respeto, en primer lugar, a nuestros hijos, y luego a los amigos, vecinos, compañeros de ocupación. Será un trabajo muy lento, pero no tenemos que perder la esperanza”, insistió.
Seguridad y desigualdad Monseñor Frassia opinó, además, que “la inseguridad y la violencia, que nos afecta a diario, no se solucionará mientras no se corrija la desigualdad social y mientras no demostremos interés por los demás, particularmente por los que están en mayor riesgo”.
“Con más policías en las calles, que los tiene que haber, no se solucionará necesariamente la violencia”, aseguró.+
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